Saltillo, Coah.- Unos grandes ojos que se ocultan detrás de unos lentes oscuros, unas manos que juegan con un bastón de cedro y unas palabras cargadas de experiencias de vida: es el Facundo Cabral que volvió a Saltillo para decir adiós y gracias.

Sus recuerdos saltan de un lugar a otro, de épocas, de nombres y se detienen en la primera vez que llegó a México. Recuerda cuando los minutos en el noticiero Jacobo Zabludovsky se convirtieron en una hora y en un concierto en Bellas Artes, una semana después.

Y luego a la primer canción que interpretó en este país, “Vengo de Todas las Cosas”, y la última, “No Soy de Aquí ni Soy de Allá”, que se ha convertido en un himno para las generaciones.

“En México volví a nacer”, dice, “es el país más importante del mundo para mí”, por eso la importancia de volver a decir “gracias, siempre los llevé en mi corazón”.

Pero también se lleva nombres, aprendizajes, uno en especial, Atahualpa Yupanqui, “el es nuestro padre folklórico, van a pasar muchos años para que alguien se pueda volver a sentar en su silla”.

Hay cuatro grandes en América latina: José Alfredo Jiménez, Chabuca Granda, Violeta Parra y Yupanqui.

En la que podría ser su última visita al país, Facundo Cabral, define su carrera como “una fiesta”: “No me faltaron guerras, expulsiones, ciudadanías honorarias, comer en la basura, ganar mucha lana, no ganar un solo peso, estar preso por tus ideas. A mí Dios no me privó de nada, fue muy generoso conmigo”.

Durante esta gira, Cabral se anima a hacer una Antología, un resumen de su vida, “Yo tendría que haber empezado a cantar ahora, porque ahora las cosas están dichas como deben ser”.

Un contador de experiencias

La charla que inició en el camerino con los medios, continuó en el teatro, donde cientos de personas esperaban aquel testimonio que los llevó de las carcajadas a la nostalgia y del humor a la melancolía.

Durante una hora los espectadores escucharon atentos aquel testimonio, antes de que interpretara la primera canción. Pero él lo advirtió: “Yo soy un contador de experiencias, las canciones son como un descanso, pero no son el tema principal”.

Después, entre enseñanzas de vida y comentarios de humor, el cantor argentino, regaló al público temas como “Vengo de Todas las Cosas”, “Los Ejes de mi Carreta”, “La Vida es Bello Peligro”, “Yo no Vendo, yo no Compro”, y su himno, “No Soy de Aquí ni Soy de Allá”, con el que cerró el concierto.

Palabras como amor, confianza, Dios, soledad y esperanza, convirtieron el concierto en un canto de vida. Dos horas después, para muchos, Cabral cumplió su promesa “van a salir del teatro mejor de lo que entraron”.
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