“El problema del país y de la sociedad en general no es la economía, ni la inseguridad, es un problema moral, la violencia que actualmente estamos viendo en todo el país es un reflejo de la desintegración”, comenta el pastor Gerardo Soto, proveniente de Sinaloa, quien se encuentra en Saltillo con motivo de del Congreso “El Poder de la Excelencia” organizado por la Comunidad Cristiana.
Dicho congreso tiene como tema centra la excelencia, que el pastor Gerardo atribuye a los valores y a la fe que hay en cada una de las personas, por tal razón considera que el estado tan decadente en el que se encuentra la sociedad actual es gracias a la desintegración familiar y a los pocos valores que se inculcan en el seno de la familia.
“Todos sabemos que una sociedad sin valores va en decadencia, que el poder de Jesucristo está en la familia, si tenemos una familia sana la sociedad es sana”, dijo.
La ambivalencia de los padres en cuanto a la forma de comportarse y de educar ha llevado a que se forme un círculo vicioso de mala conducta, que no puede ser frenado al no poder reprender a los hijos por no contar con el ejemplo adecuado.
“Los padres hemos malentendido el amar a nuestros hijos; como educar a los hijos, hace 30 años los papas educaban, corregían las posturas en la mesa, la forma en que nos comportábamos, a respetar a nuestros mayores; actualmente ves cómo los hijos le gritan a sus padres. Hemos malentendido el amar a nuestros hijos, amarlos es corregirlos, no darles todo lo que ellos quieren, pero para poder educar hay que ser congruentes”, menciona el pastor sobre las condiciones que nos han llevado a la desintegración familiar.
También dice que al parecer ya nadie quiere responsabilidades, pues en lugar de educar a los hijos y prestarle la atención que merecen se deja a los medios, especialmente a la televisión que se ocupe de la etapa formativa de los infantes.
“Los sicarios, son adolescentes, donde están los papas de eses niños”, dijo el entrevistado.
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