Félix Arredondo | México, DF.- Ahora que se han dado a conocer las cifras más recientes de la pobreza en México, y a casi un año y medio de que termine la gestión del presidente Calderón, vale la pena hacer algunas preguntas.

¿Dónde está el millón de nuevos empleos anuales que Felipe Calderón imaginó que crearía en la segunda mitad de su gobierno?

¿Fueron las circunstancias internacionales las que esfumaron el sueño del Mandatario, o fueron las malas decisiones las que convirtieron a Felipe Calderón en lo que es hoy: el Presidente de la pobreza?

No es una mera percepción. Los datos son oficiales. Están en las estadísticas de la ONU y en los bancos de datos de todas las agencias mexicanas, que llevan la cuenta de la evolución de la pobreza en México desde hace por lo menos 25 años.

Por ejemplo, que durante los últimos cuatro años del gobierno de Ernesto Zedillo y los seis de Vicente Fox, el índice de la pobreza nacional bajó más de 26 puntos porcentuales.

Y es que de 1996 a 2006, aunque la población creció en casi 20 millones de personas, la cantidad de pobres se redujo en 18.5 millones.

De ahí que el índice de la pobreza nacional haya caído de 69% en 1996, cuando alcanzó su nivel máximo tras el error de diciembre, a 42.7% en 2006, año en que asumió la Presidencia Felipe Calderón. Un gran logro, sin duda.

Sin embargo, a partir de 2007 hubo un giro radical. En lugar de que México continuara por el exitoso camino del combate a la pobreza, el número de pobres subió más del doble de lo que aumentó la población total.

En tan sólo cuatro años, de 2006 a 2010, la cifra de pobres aumentó en 12.2 millones de mexicanos, mientras que la población creció en 6 millones. ¿Qué sucedió?

La justificación que da el Presidente para esta catástrofe, avalada con cifras del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), es que durante este periodo, el mundo atravesó por la crisis económica más grave de que se tenga memoria. Ésa es la mitad de la ecuación. La otra es que los precios internacionales aumentaron.

ZEDILLO SE RECUPERA

Cuando el “error de diciembre” de 1994, hizo estallar la gran crisis económica de 1995, los índices de la pobreza nacional se dispararon.

Según las cifras oficiales, en 1996, unos 64 millones de mexicanos no contaban con ingresos “para adquirir la canasta alimentaria y efectuar los gastos necesarios en salud, educación, vestido, vivienda y transporte, aun si se hiciera uso de todo el ingreso disponible en el hogar, exclusivamente para la adquisición de estos bienes y servicios”.

La población nacional que pertenecía a esta clasificación de “pobres patrimoniales”, pasó de 52.4 a 69% en tan sólo dos años de severa crisis.

La crisis económica, en efecto, fue devastadora. Además de que casi 7 de cada 10 mexicanos eran pobres, había más pobres entre los pobres.

Casi la mitad de los pobres, 34 millones, no tenían ingresos suficientes para adquirir una canasta básica de alimentos, así hubieran destinado todo su ingreso disponible a ese fin.

La situación era muy grave. Tan grave que se llegó a hablar entonces de un eventual golpe de Estado.

Pero el presidente Ernesto Zedillo no se quedó con los brazos cruzados. Durante los cuatro años siguientes logró revertir la catástrofe.

El porcentaje de la población que caía en la definición de “pobres patrimoniales” disminuyó 15.4 puntos, mientras que el de los pobres a los que no les alcanzaba ni para comer bajó 13.4 puntos.

Al final del sexenio zedillista, 11.2 millones de “pobres patrimoniales” habían dejado de serlo. Y lo más importante: casi 11 millones de personas habían dejado de sufrir pobreza alimentaria.

Ernesto Zedillo no pudo restablecer la economía, para ubicarla en la situación prevaleciente antes del error de diciembre, pero estuvo muy cerca de lograrlo.

Mientras que en 1994, el índice de la pobreza nacional (patrimonial) fue de 52.4%, en el año 2000 fue de 53.6 por ciento.

FOX REDUCE POBREZA

Después vino Vicente Fox. La mayoría de la población había quedado muy resentida por el golpe de 1995.

Millones de mexicanos recuerdan aún su incumplida promesa de campaña, de crecer al 7% anual, fracaso endosado a la crisis financiera que colapsó los mercados a la par de las Torres Gemelas de Nueva York.

Sin embargo, a pesar de que el país tuvo un crecimiento económico mediocre, la pobreza siguió a la baja.

Al final del sexenio foxista, 7.2 millones de personas habían salido de la “pobreza patrimonial” registrada en el año 2000. Pero lo más importante, es que casi 9 millones de mexicanos habían dejado de tener pobreza alimentaria.

Los índices de la pobreza cayeron 10.9 puntos en pobreza patrimonial y 10.3 puntos en pobreza alimentaria. Y si bien el país prácticamente no había crecido, al menos la cantidad de pobres había disminuido.

En 2006, los pobres en “pobreza patrimonial” cayeron a 42.7% por ciento. Vicente Fox podía presumir que bajo su gobierno, 9 millones de mexicanos salieron de su condición de miseria.
 
POBREZA AL ALZA

Durante su campaña, el candidato Felipe Calderón habló ante los estudiantes del Tecnológico de Monterrey campus Estado de México.

“Yo no sé si el dinero del Gobierno es mucho o poco. Lo que sí sé, es que lo que tengamos tiene que destinarse primero a las cosas que son más importantes para la gente. Deben destinarse a construir puertas, para que la gente pueda salir de la pobreza.

“La puerta más grande que quiero abrir, para que la gente pueda salir de la pobreza, es la puerta del empleo. Para ello necesitamos que nuestra economía sea verdaderamente competitiva, porque en eso el mundo nos está compitiendo y nos está ganando, para decirlo con toda claridad:

“¿Por qué la empresas mexicanas están perdiendo?

“¿Por qué la industria textil ha perdido tantos empleos?

“¿Por qué hay tantas empresas que cierran o muchas que pueden establecerse y no lo hacen?”.

Y el candidato se contestó a sí mismo: “Porque México no reúne las condiciones de competitividad para ganar en un mundo que compite”.

En su campaña política de 2006, Felipe Calderón se imaginaba a sí mismo, al final de su mandato, como un paladín que saldría victorioso después de derrotar a la pobreza.

“Imaginemos ahora 2012”, escribió en su libro.

“En mi último año de gobierno, hago un balance de seis años muy intensos (...) resumo los principales (...)”.

“Cuando asumí la Presidencia de la República, había unos 50 millones de pobres (en realidad había 45.5) y 22 millones en pobreza extrema (en realidad había 14). Hoy hay 35 millones de pobres y 10 millones en pobreza extrema”.

Sin embargo, Felipe Calderón no supo qué hacer en cuanto llegó al poder. En los primeros dos años de su gobierno, de 2006 a 2008, el número de pobres creció en 6.8 millones.

Para 2008, los pobres sumaban nuevamente 52.3 millones. Y la “pobreza patrimonial” había crecido 14.9 por ciento.

Sin embargo, aunque el incremento de la pobreza patrimonial era elevado, las cosas estaban peor en cuanto a la pobreza alimentaria, que había subido 37% en dos años.

En 2010, la situación empeoró. La cifra de pobres llegó a 57.7 millones, número muy lejano de los 35 millones que el Presidente imaginó en 2006.


La excusa ‘oficial’

Por qué estamos como estamos, según el Presidente Felipe Calderón tuvo que confrontar la terrible realidad, pero lejos de revisar a fondo lo que ocurrió en los primeros cuatro años de su mandato, culpó a la crisis económica mundial del desastre nacional.

El viernes 29 de julio pasado, cuando se dio a conocer la información oficial de la pobreza en México y ante los alcaldes panistas, Felipe Calderón declaró:

“(...) hemos pasado por una crisis económica terrible. ¿Qué tan grave fue?

Simple y sencillamente, amigas y amigos, no hay nadie aquí, en el salón, y hay muy pocos en el mundo, que recuerden otra crisis económica más grave que ésta.

“Para bien, para mal, nos tocó a nosotros estar al timón en la peor tormenta económica, que tengan presente las generaciones en todo el mundo.

“Desgraciadamente, amigos, esa crisis económica no implicó únicamente una caída importante en la economía, todavía más importante, porque el epicentro del temblor, el ojo del huracán, fue precisamente, al lado nuestro, en EU, sino, también, porque fue una crisis acompañada de la mayor alza de precios de todas las materias primas que se tenga registro en casi medio siglo. Materias primas desde el petróleo y el oro, hasta el maíz, el trigo o el frijol, en todo el mundo.

“Este aumento de los precios de las materias primas, combinado con la recesión económica, afectó notablemente a las familias, no sólo en México, sino en muchas partes del mundo.

“Sí, efectivamente, las familias han sido golpeadas en su ingreso, pero también estos gobiernos, como ningún otro, nos hemos preocupado por ampliar el apoyo a las familias más pobres”, dijo.

Quizá sus asesores no le informaron bien, no le dijeron que la mayor parte del crecimiento de la pobreza había ocurrido, justamente, antes de que iniciara la famosa crisis mundial. Desde que arrancó su sexenio en 2006.

Desgraciadamente, para los mexicanos, sobre todo para los más pobres, el pretexto de la crisis económica y de la inflación no era consuelo, y mucho menos una explicación que ayudara a soportar la confrontación con la realidad.

Y es que la mayoría de los países de América Latina habían logrado reducir el número de pobres. Unos más, otros menos, pero todos bajaron el índice de pobreza.