Eduardo García | Saltillo, Coah.- Fantasmas y aparecidos son historias que circulan de boca en boca y de generación en generación sobre fenómenos paranormales, no sólo en los poblados cercanos a las carreteras de Coahuila, también en la ciudad de Saltillo. El sacerdote exorcista José Luis del Río asegura que sí es posible que estas situaciones se presenten.

Rosa María Sánchez, empleada de un restaurante en la carretera a Los Chorros, relata que durante años los conductores que transitan por ese lugar aseguran haber visto a una mujer vestida de blanco que pide aventón con la excusa de pagar una manda.

“Dicen que en el camino la mujer desaparece, por lo que, asustados, los traileros regresan al lugar donde la levantaron, en el tramo que abarca la carretera 57 de la guardarraya a El Llano. Una vez ahí preguntan por el nombre que les dio la mujer; sin embargo, nadie sabe quién es ni cómo se llama, sólo saben que hace años una mujer con las mismas características se impactó en una de las tantas curvas que hay en ese sector”.

Ésa es una de las tantas leyendas que se cuentan sobre fantasmas que se aparecen a pedir auxilio a los choferes, casos en los que, a falta de pruebas tangibles que demuestren su versión, alimentan el colectivo imaginario de los lugareños, e incluso se han escrito canciones como “El Corrido de la Muerta”.

LOS ACCIDENTES

Un caso similar le sucedió a Luis Alfonso Boone González, quien sufrió un accidente automovilístico la madrugada del lunes sobre la carretera que conduce de Frontera a San Buenaventura, a la altura del ejido 8 de Enero, y donde perdiera la vida su compañero de viaje, Obed González Cárdenas.

Según las primeras declaraciones de Luis Alfonso, la tragedia la provocó una mujer que se les “apareció” en el coche en el que viajaban, provocando que Obed González, el conductor, perdiera el control y se estampara en una luminaria.

Esta versión fue desechada por la Fiscalía del Estado a razón del supuesto estado de ebriedad en que se encontraban los afectados y el exceso de velocidad con el que conducían; sin embargo, la naturaleza del evento toma un giro sobrenatural debido a los múltiples accidentes que se han registrado en ese mismo sector y la corroboración de los vecinos respecto del fenómeno.

A sólo 10 kilómetros de este accidente, pero tres horas antes, tres personas más perdieron la vida luego de que Felipe Cordero perdiera el control de su camioneta Chevrolet y pasara por encima del auto en el que viajaban las víctimas. Hasta el momento Cordero no ha hecho declaraciones al respecto, ya que se encuentra internado en un hospital de Monclova.

FANTASMAS EN LA CIUDAD

Ante lo inexplicable que resultan estos casos, el padre José Luis del Río y Santiago dice que a este tipo de fenómenos se les conoce como acción extraordinaria del demonio, razón por la que recomienda a las personas a no adentrarse en los terrenos del ocultismo: lectura de cartas, tarot, ouija.

“Es lo que le da oportunidad al demonio de entrar en las personas y presentarse de manera sensible y es en estos casos en los que pueden ver cosas inexplicables que sólo juegan con sus emociones”, expresa el párroco.

Agrega que como asesor espiritual le ha tocado escuchar a personas que aseguran haber visto fantasmas, particularmente choferes de carga pesada o taxistas.

“Hace tiempo vino un señor y me contó que entre las calles Escobedo y Antonio Narro se le apareció un hombres sin cabeza, perdió el control del auto, se detuvo y al voltear hacia atrás se percató de que el hombre ocupaba el lugar del copiloto”.

LA HISTORIA DE ROSA

Por su parte, Rosa María Sánchez relata que un taxista de Saltillo, apodado “El Güero”, asegura haber visto a su esposo muerto hace seis años y que lo llevó hasta las puertas de su casa en la colonia Mirasierra.

Eliseo Contreras, esposo de Rosa, quien pertenecía al cuerpo policiaco de la Delegación Sur en Saltillo, falleció el 25 de junio de 2006 cerca de su domicilio al estamparse contra un tráiler mal estacionado.

Tiempo más tarde, “El Güero” levantó a una persona idéntica en el sitio donde actualmente se encuentra el Megadistribuidor Vial El Sarape y le pidió que lo llevara a su casa en la colonia Mirasierra, una casa que en aquel entonces se encontraba vacía, ya que después de quedar viuda Rosa decidió mudarse a otro fraccionamiento.

“Dice que iba con el uniforme puesto y que él mismo vio cuando abría la puerta de la casa, pero esa misma noche llevó también a un vecino de la misma cuadra, a quien le comentó que era la segunda carrera de la noche al mismo sector, pero cuando le mencionó el domicilio, éste le aclaró que el policía había muerto hace tiempo”.