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Sin Embargo | México, DF.- La Procuraduría General de Justicia de Nuevo León (PGJNL) informó que han hallado 17 cadáveres del grupo musical Kombo Kolombia, cuyos miembros se reportaron desaparecidos el pasado viernes.

Los últimos tres cuerpos pertenecientes a Kombo Kolombia fueron rescatados de una noria en el rancho Las Estacas del municipio de Mina. Ya fueron identificados por el Servicio Médico Forense del Hospital Universitario.

Los últimos cuerpos pertenecen a José Francisco Jiménez Díaz, quien era el ingeniero de audio del grupo; Federico Iván Méndez, trompetista; y José Rodríguez Rastro, timbalero de Kombo Kolombia.

En total, ya se encontraron 17 cuerpos. Todos eran integrantes del grupo que fue levantado por hombres armados que irrumpieron en la cantina La Carreta, que se ubica en el municipio de Hidalgo, Nuevo León, donde amenizaban la noche.

Familiares de las víctimas reconocieron los cadáveres y están organizando los servicios fúnebres de manera individual.

Hasta el momento se desconoce el móvil del multihomicidio. Respecto a si las víctimas estuvieran implicadas en alguna situación ilícita, Jorge Domene Zambrano, vocero de Seguridad estatal, manifestó que “hasta ahorita están en una condición de unos músicos que fueron privados de la vida, tendremos que ver si hay algo más detrás”.

Por su parte, la agencia DPA indica que el vocero también declaró que hay una línea de investigación que hay una presunta cercanía del grupo musical con un cártel de la delincuencia y una eventual represalia de un grupo rival.

De acuerdo con las investigaciones, el pasado jueves 24 el Kombo Kolombia tocó en una fiesta privada, ante 50 personas, en un antro llamado La Carreta, en Hidalgo, Nuevo León, a 41 kilómetros al noroeste de Monterrey, detalló el funcionario estatal.

A las 0:30 horas del viernes 25 irrumpieron en el lugar alrededor de 10 hombres armados, quienes amagaron a los 18 integrantes de la agrupación para llevárselos con rumbo desconocido.

Narcofiestas y sangre 

El reciente asesinato del grupo Kombo Kolombia es apenas otro triste eslabón de una larga cadena de crímenes del que han sido víctimas los artistas populares en México. En particular en el último sexenio, el de Felipe Calderón, en el que se presentaron casos similares, en los que destaca el de Valentín Elizalde.

Es el primero del sexenio de Enrique Peña Nieto, quien llegó a la Presidencia del país apenas el 1 de diciembre de 2012.

Desde el 2006 a la fecha, las autoridades han investigado crímenes cometidos contra personalidades del espectáculo. Sin embargo y más allá de los procesos, los casos han quedado impunes como tantos otros.

Los últimos asesinatos, los primeros de este tipo para la administración de Enrique Peña Nieto, se distinguen de los anteriores en el sentido de que se trata de un grupo que no hacía narcocorridos, género criticado en diversas ocasiones por hacer apología del delito, y otras más, investigado por acusaciones de que los músicos supuestamente están ligados a un grupo del crimen organizado.

LA LISTA NEGRA

Fueron muchos los artistas que en México murieron por las balas del crimen organizado y algunas de esas muertes resultaron tan absurdas como las de los dos miembros del grupo La Excelencia, que fueron acribillados en Guadalajara porque no quisieron hacer un bis.

En marzo de 2012, la agrupación musical Cártel de Sinaloa –en el que falleció uno de sus integrantes, Rodolfo Gómez Valenzuela– fue agredida a balazos en el interior de una vivienda particular en la localidad de San Pedro.

Se trataba del segundo ataque a la agrupación de música tradicional mexicana, que el 26 de septiembre de 2009 perdió a otro de sus integrantes, José Antonio Sánchez Velázquez, víctima de disparos.

Balas de metralleta cegaron la vida del músico mexicano Valentín Elizalde en 2006, en un hecho que se suma a varias muertes violentas padecidas por diversos representantes de lo que se conoce en este país como “música de banda o grupera”, generalmente a causa de cantar en fiestas de narcotraficantes rivales.

En junio de 2010, el cantante Sergio Vega, conocido como “El Shaka”, fue asesinado por sicarios que le dispararon más de 30 veces.

A menos de cuatro años de haber perdido a su hijo Trigo Figueroa, quien en agosto de 2006 recibió un disparo en la cabeza al final de un concierto que su padre había dado en Texas, Joan Sebastian enterró en junio del 2010 a su hijo Juan Sebastián, asesinado en un hotel de Cuernavaca.

El muchacho tenía 32 años y en las puertas de un centro de diversión habría tenido una discusión con un guardia de seguridad, lo que le costó la vida. El hecho fue reivindicado por el Cártel del Pacífico, grupo integrado por los hermanos Beltrán Leyva y que se adjudicó la responsabilidad del asesinato, aparentemente por el amor de una mujer.

Sergio Gómez, vocalista del grupo K-Paz de la Sierra, fue ultimado por orden de Nazario Moreno González “El Chayo”, extinto líder de La Familia Michoacana, de acuerdo con nuevos expedientes de la Procuraduría General de la República.

El músico fue privado de la vida el 1 de diciembre de 2007 y cuatro años después, aunque sin saber exactamente las causas por las que se llevaron a cabo su secuestro y muerte, se conoció la identidad del asesino intelectual.

Ese mismo día y año, mataron también a la cantante Zayda Peña; cuando estaba siendo atendida por los médicos en un hospital de la localidad norteña de Matamoros, luego de un atentado, un sicario ingresó a la sala de operaciones y la remató, una muestra de la crueldad que suele rodear a estos sangrientos hechos donde cantantes o familiares de músicos pierden la vida.

Testimonio

En entrevista con la BBC, “Antonio” (alias) cuenta su propia experiencia y comparte su opinión sobre este fenómeno, en México, a partir del citado multihomicidio

“Esto es un negocio y se trata de ganar dinero con lo que hacemos”… Pagan bien y al contado, y sin muchos problemas”, responde “Antonio”, cuando se le pregunta por qué toca en ese tipo de reuniones.

“Pues hay mucha seguridad y no hay pobreza. Mucho pisto (alcohol), comida y otras cosas. Hay dinero hasta para tirar pa’ arriba. La mera verdad, todo es muy tranquilo porque hay mucha vigilancia, mucha seguridad. Siempre hay uno que otro que se le pasan la cucharadas, pero casi siempre los calman para que no haya broncas”.

Y cuando oye que músicos han sido asesinados, piensa que “algo hicieron”.

“A lo mejor se metieron en problemas, enamoraron a alguna mujer prohibida o agraviaron a alguien pesado, quién sabe. Pero si no te metes en problemas con nadie, no hay lío”, afirma.

Las fiestas del diablo

En las zonas donde manda el crimen organizado son habituales las fiestas donde los capos del narco solicitan los servicios de artistas de alto rango, por caso la recientemente fallecida Jenni Rivera, quien habría amenizado fiestas de Édgar Valdez Villarreal, “La Barbie”, narcotraficante actualmente en prisión, según declaraciones de un testigo protegido.

La cantante Alejandra Guzmán habría animado en 2006 una fiesta para sicarios de un grupo de la delincuencia, dijo otro testigo protegido, un hecho que la artista jamás confirmó o desmintió.

Salvo el poderoso grupo Los Tigres del Norte, que maneja los contratos en forma personal, cuidando de no ser conchabado por el crimen organizado, el resto está más expuesto a participar como atracción principal en una fiesta privada para delincuentes.

Así lo ha admitido públicamente la popular Paquita la del Barrio, quien declaró en 2009 que “ya he trabajado para narcotraficantes. Uno no se da cuenta hasta que llega a la fiesta”, dijo la intérprete y compositora”.

Sus declaraciones se dieron a conocer cuando fueron detenidos, en diciembre de 2009, el cantante de música ranchera Ramón Ayala y los integrantes de su grupo, por haber animado presuntamente una fiesta del narcotraficante Beltrán Leyva, quien una semana después fue abatido por fuerzas militares en Cuernavaca. En 2008, una figura de largo alcance popular como el creador del “Chapulín Colorado” y “El Chavo del ocho”, Roberto Gómez Bolaños, fue acusado por Carlos Villagrán, que se hizo famoso por personificar a “Quico”, de actuar para un ex miembro del cártel de Cali, algo que el dramaturgo y actor negó en forma tajante.

LA LISTA DE LOS 17, YA IDENTIFICADOS PLENAMENTE

» José Antonio Villarreal Villarreal, 39 años. Corista.
» Heiner Iván Cuéllar Pérez, 24 años. Tecladista (Originario de Colombia)
» Víctor Ángel Santamaría Cruz, 43 años. Staff.
» José Baudelio Santos López, 38 años. Saxofonista.
» Javier Flores Valerio, 29 años. Trompetista.
» Edgar Dimas Montes, 31 años. Trombón.
» Francisco Javier Alfaro Hernández. Acordeonista.
» Saúl Reynoso Sáenz, 30 años. Segunda voz.
» Reyes Alejandro Mendoza Rodríguez, 25 años. Staff.
» Mario Alberto Beltrán Ortega, 24 años. Guacharaca.
» Juan Ignacio Herrera Ortiz, 42 años. Staff.
» Juan Tomás Carrizales Rodríguez. Guitarrista.
» Ricardo Alfonso Verduzco Sáenz, 27 años. Congas.
» Carlos Alberto Sánchez Aguirre, 37 años. Primera voz.
» José Rodríguez Rostro. Timbales.
» Federico Iván Méndez. Trompetista.
» José Francisco Jiménez Díaz. Ingeniero de audio.