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Nueva York.- El doble veto de Rusia y China en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (ONU) impidió ayer al máximo órgano de seguridad internacional hablar con voz única ante la violenta represión que el régimen sirio ejerce contra su población desde hace 11 meses y que en los últimos dos días se ha saldado con entre casi 300 y hasta 400 muertos, según fuentes de la oposición.
Mientras imágenes captadas por los sirios revelaban el alcance de la masacre, con cadáveres cubiertos con sábanas y colocados en hilera, y en Estados Unidos el presidente Barack Obama exigía al mandatario sirio, Bashar al-Assad, dejar el poder, acusándolo de haber perdido “toda legitimidad”, y expresando su solidaridad al pueblo sirio, en el Consejo de Seguridad se decidió votar la resolución propuesta por Marruecos y modificada a petición de Moscú y China.
Estos países no querían que el texto incluyera cláusula alguna que exigiera la salida de Al-Assad del poder. También rechazaban que se incluyera cualquier posibilidad de intervención militar o de sanciones. Las tres cosas fueron eliminadas del proyecto de resolución pero, al final, los representantes de los dos países ejercieron su poder de veto. Los otros 13 países miembros del Consejo votaron “sí”.
La resolución estaba basada en el plan de la Liga Árabe, que plantea una “transición a un sistema político plural y democrático” en Siria y exige el fin de la violencia. Pero Rusia reclamaba fincar más responsabilidad en la oposición siria en el tema de la violencia. El embajador ruso, Vitali Churkin, dijo además que su país se opone a un “cambio de régimen”. En octubre, ambos países, —acompañados entonces por Brasil, Sudáfrica e India— bloquearon una resolución de condena a la violencia en Siria.
“EU está asqueado”, afirmó su embajadora, Susan Rice, al reaccionar sobre el veto. Aseguró que durante varios meses “este Consejo ha sido rehén de dos miembros” y agregó que “esa intransigencia es más vergonzosa, si cabe, cuando uno de los miembros de este órgano proporciona armas a ese país”, en referencia a Rusia, principal proveedor de armas de Damasco.
“Es un día triste”, afirmó el embajador de Francia, Gérard Araud, quien acusó a China y Rusia de “ser cómplices de la política de represión del régimen sirio”. Anoche, el gobierno galo dijo que está en consultas con países árabes y europeos para crear un grupo de contacto sobre Siria y encontrar una solución a la crisis.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, se quejó de que el veto “socava el papel” del organismo internacional. La oposición siria, que afirma que el régimen dispara “a todo lo que se mueve”, aseguró que, con el veto, se está dando a Al-Assad “licencia para asesinar” al pueblo.
Según el Consejo Nacional Sirio, entre la noche del viernes y la madrugada del sábado las fuerzas sirias asesinaron a 260 personas. La cadena Al-Arabiya habló de 300 muertos y otras fuentes de la oposición dijeron que serían hasta 400.
Cientos de personas salieron a protestar en distintos puntos de Europa y Medio Oriente, exigiendo la salida de Al-Assad. En Londres fueron detenidas cinco personas; en Atenas, 13.
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