Ben Ali dejó el poder y parecía que había huido del país, aunque su ubicación exacta no estaba clara.
Primeros reportes informaron que el destino del presidente era Francia y luego Qatar.
Un funcionario francés, hablando bajo condición de anonimato, dijo que el Gobierno galo no quería que Ben Ali llegara al país.
El primer ministro de Ben Ali dijo a los tunecinos que asumía la presidencia hasta la celebración de elecciones anticipadas.
Las calles de Túnez permanecían en calma bajo una intensa seguridad, pero algunos analistas cuestionaron si el cambio de cara en la presidencia satisfacería a los manifestantes.
Mohamed Ghannouchi dijo que el sábado se reunirá con representantes de partidos políticos para formar un Gobierno.
Después de que los disturbios se extendieran desde ciudades provinciales a la capital, causando decenas de muertos y dando problemas a las fuerzas de seguridad para contener las manifestaciones de jóvenes enfurecidos, el Gobierno declaró el estado de excepción e impuso un toque de queda desde el anochecer hasta el amanecer.
La violencia y el rápido giro de los acontecimientos se sintió en todo el mundo árabe, donde mandatarios autoritarios similares están muy enraizados, pero afrontan la presión creciente de la población joven, las dificultades económicas y la atracción del islamismo.
"La caída de Ben Ali marca el primer colapso de un régimen autocrático por el levantamiento popular en el mundo árabe", dijo la consultora estadounidense de riesgo político Stratfor.
"Los líderes en el mundo árabe, y especialmente en el norte de Africa, verán ahora al ejemplo de Túnez con la preocupación de cómo la situación podría repetirse en sus países", añadió.
Estados Unidos encabezó los llamamientos internacionales a la calma y pidió que el pueblo de Túnez pueda elegir libremente a sus líderes. Pero las potencias occidentales han ignorado desde hace tiempo a los gobernantes en la región, que aportan un bastión contra los radicales islamistas.
No estaba claro a dónde se dirgía Ben Ali. El canal de televisión al Jazeera informó que volaba hacia el Golfo mientras que la cadena saudita Al Arabiya dijo que su destino era Qatar.
Una fuente policial en Francia dijo que la policía había recibido órdenes de que esperara la llegada de Ben Ali en un aeropuerto cercano a París a última hora del viernes, pero el ministerio de Relaciones Exteriores no confirmó este dato.
El diario Le Monde informó que un avión procedente de Túnez llegó al aeropuerto de Le Bourget a las afueras de París a las 1830 GMT en el que viajaban una hija y una nieta del presidente tunecino.
Los medios franceses citaron al presidente Nicolas Sarkozy dicendo que había negado el permiso de entrada a Ben Ali.
PROTESTAS
El viernes pudieron escucharse disparos ocasionales en Túnez, pero no había pruebas de nuevas protestas tras el anuncio del primer ministro de que asumía la presidencia interina.
Algunos tunecinos no estaban satisfechos con este cambio. Fadhel Bel Taher, hermano de un hombre que murió en las protestas, dijo a la cadena de televisión al Jazeera que las protestas se reanudarían pronto. "Mañana estaremos de vuelta en las calles, en la plaza de los mártires, para continuar con esta desobediencia civil hasta (...) que el régimen se haya ido", afirmó.
Varios países, como Reino Unido y Estados Unidos, han aconsejado a sus ciudadanos que no viajen a Túnez, poniendo en peligro el turismo, alma económica del país. El operador de vacaciones Thomas Cook dijo el viernes que estaba evacuando a casi 4.000 turistas alemanes, británicos e irlandeses.
Pero no estaba claro hasta qué punto los que rodean a Ben Ali, el segundo presidente que ha tenido Túnez desde que se independizó de Francia, estaban dispuestos a ceder el poder a grupos opositores.
"Llamo a todos los hijos y todas las hijas de Túnez, de todas las corrientes políticas e intelectuales, a que se unan para permitir a nuestro querido país para superar este período difícil y regresar a la estabilidad", dijo el presidente interino.
Los últimos disturbios comenzaron cuando la policía impidió a un graduado universitario desempleado vender fruta sin licencia y éste se inmoló, muriendo poco después debido a las quemaduras.
En el poder desde 1987, Ben Ali declaró el estado de emergencia el viernes y advirtió a los manifestantes que había dado a la policía la orden de disparar. El presidente había cesado el Gobierno y convocado elecciones parlamentarias anticipadas.
"Es un momento crucial. Se está dando un cambio de régimen. Ahora es la sucesión", dijo el líder opositor Najib Chebbi al canal francés I-Tele TV.
"Va a llevar a profundas reformas, a reformar la ley y dejar que el pueblo elija", añadió.
Fuentes médicas y testigos dijeron que 12 personas murieron en enfrentamientos durante la noche en la capital y en el pueblo del noroeste Ras Jebel.
Antes de las últimas víctimas, la cifra oficial de fallecidos durante la violencia era de 23 personas, pero la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH), con sede en París, dijo que tenía los nombres de 66 fallecidos.
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