Deportes

Publicado el domingo, 30 de agosto del 2009 a las 14:10
Saltillo, Coah.- Perdió dos finales con los Saraperos de Saltillo, se quedó en la orilla, acarició la corona, pero sólo la vio desde lejos. Cristhian Presichi se comportó a la altura, y hoy la recompensa es ser el monarca de la Liga Mexicana de Beisbol. No obstante, aclara que fue un trabajo de equipo y no de una sola persona.
“No hay palabras, es un campeonato después de 40 años… y yo que tengo toda mi vida con Saraperos. Estoy muy contento”.
Uno de los amuletos que tuvo consigo el jugador sin lugar a dudas es su hijo Cristhian, quien le trajo buena suerte.
“Es una recompensa, esto es para la afición, se lo dedico a mis padres, a mi esposa Claudia, a mi bebé y a toda mi gente. Él, Cristhian, nació cuando yo estaba en Venezuela, me trajo un clásico mundial y un campeonato”.
Más sobre esta sección Más en Deportes
Hace 6 horas
Hace 8 horas
Hace 9 horas
Hace 9 horas
Hace 9 horas
Hace 12 horas
Hace 12 horas
Hace 13 horas
Hace 17 horas
Hace 18 horas
Hace 18 horas
Hace 18 horas