Saltillo, Coah.- No sólo se encendió el pebetero con el Fuego Panamericano, el paso de la Antorcha por Saltillo iluminó las ilusiones de los coahuilenses e hizo vibrar la fibras más sensibles.

Una misión de 300 metros para cada uno de los 40 relevos, era paso a paso, metro a metro, nadie quería parar.

En sus rostros el orgullo, como pocos, porque sólo unos cuantos los privilegiados, sólo algunos pueden presumir de llevar entre sus manos la Antorcha Panamericana.

Una ceremonia breve en la explanada del Tec Saltillo. Presentaron autoridades y de inmediato Pedro Martínez, del comité organizador nacional, la encendió y la pasó a Javier Díaz, quien a su vez la entregó a manos del primer relevo.

La señora Carlota Llaguno de Torres marcó el rumbo del Recorrido de la Antorcha Panamericana, ella fue primero seguida de seis escoltas, luego la presidenta del DIF y Voluntariado realizó el primer relevo; se la entregó al paralímpico Enrique Esparza.

Mano a mano se llevó el fuego de los Panamericanos, toda la Ruta Recreativa, 12 mil metros, diferentes colonias, el Centro, República, en fin, las calles y ciudadanos presentes fueron los testigos de un evento que pasa a la historia, porque es la primera ocasión que “el fuego de la paz” entra a la capital coahuilense para encender las pasiones.

El recorrido fue largo, el tramo de los relevos corto, pero todos iban atrás del siguiente, del que la pasaron, lo siguieron hasta el punto final, hasta el lugar de arranque.

Jericó Abramo Maso, presidente municipal de Saltillo, era el penúltimo y él la entregó a Ariana Cepeda de la Mora, la frontenista que hizo los honores, en primera instancia en llevarla por el último tramo y luego para encender el pebetero.

Antes, Ariana subió a la plataforma en donde era esperada por autoridades, la señora Carlota Llaguno, Javier Díaz, el rector de la UAdeC, Mario Alberto Ochoa, el director del Tec Saltillo, Jaime Contreras, entre otros.

Mostró a los asistentes la Antorcha Panamericana, hizo reverencia a los cuatro puntos cardinales y luego en medio del aplauso general hizo que el pebetero le diera calor a los saltillenses.

Las palabras de orgullo no se hicieron esperar, las autoridades agradecieron el que se tomara en cuenta a la capital coahuilense para este recorrido; como recompensa, Pedro Martínez hizo entrega de una réplica de la Antorcha Panameriana a la señora Carlota Llaguno de Torres y ahí la fiesta se hizo más grande.
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