Además, se están haciendo esfuerzos para mejorar todo el servicio de las franquicias y "no hay ningún riesgo de desabasto, al contrario, está garantizado", por lo que los mexicanos pueden estar tranquilos.
En entrevista con Notimex, aseguró que 92 por ciento de las 10 mil estaciones de servicio que hay en el país ya firmaron los contratos de Venta de Primera Mano, y el 100 por ciento en el caso de los clientes al mayoreo.
Explicó que el 8.0 por ciento restante aún no firma debido a problemas de tipo técnico o jurídico en las estaciones de servicio. "Esperamos que de 92 lleguemos a 99 por ciento este año".
Reconoció que al término del nuevo plazo para la firma de estos contratos (31 de enero de 2012), quedará un pequeño grupo, entre 120 y 150, que no suscribirán el contrato, e incluso interpusieron amparos.
Entre los beneficios que traerán los nuevos contratos mencionó mayor vigilancia, control a las gasolinerías y del propio Pemex, así como del suministro para que los ciudadanos reciban "litros de a litro" y mejores servicios.
El directivo agregó que "este esquema contractual mejora las posibilidades de controlar el tema del mercado ilícito", contrario a las versiones de que los nuevos contratos formentarían la “ordeña” y venta ilícita de gasolinas.
Sin embargo, "sería pretencioso decir que este instrumento de Venta de Primera Mano va a resolver el tema de combustible ilícito, eso tiene que ver con quienes ‘ordeñan’ los ducto y pican los tubos o se roban camiones, ese es un tema que tiene que ver con otras autoridades".
Estre las nuevas condiciones del contrato, destaca que todas las estaciones de servicio deberán tener controles volumétricos y transmitirlos a Pemex, para que la paraestatal a su vez lo reporte al Servicio de Administración Tributaria (SAT).
Antes de este contrato, sólo cumplían con este requerimiento las llamadas gasolinerías "Cualli", que representan alrededor de 85 por ciento de las estaciones de servicio del país, y ahora se garantizará que todas operen con ese mecanismo.
Los controles volumétricos permitirán a Pemex, desde el punto de vista comercial, tener balances regionales y saber cómo está el suministro en una zona ante algún evento natural, mientras que al SAT le servirá para fines fiscales.
"Con un huracán, como Jova (degradado a tormenta tropical) podemos estar atentos a cómo están los inventarios de las estaciones de servicio, de manera que cuando llegue el fenómeno cause el menor problema posible en término de gasolinas y diesel en ciudades importantes", subrayó Orozco.
De esta manera, se podrá tener una base de datos completa y "eso debe ser una tranquilidad para todos, para los propios gasolineros pero sobre todo al consumidor final que irá a una estación que tendrá controles volumétricos, y que estarán más vigilados", puntualizó.
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