Llorens reiteró que "fue ilegal" la defenestración de Zelaya y que "ese hecho provocó un retroceso en la democracia hondureña que Estados Unidos, con mucho esfuerzo, había ayudado a construir".
También calificó de "errático" e "imprudente" la actitud de Zelaya por continuar en el poder, lo que generó su expulsión del país y su exilio en la República Dominicana, donde aún permanece.
Llorens habló de la crisis política hondureña en la XX Asamblea de la Asociación de Municipios realizada el jueves en La Ceiba, a unos 350 kilómetros al norte de Tegucigalpa, ante los 280 líderes comunales del país.
El diplomático admitió que "no era nada fácil establecer una buena comunicación (con Zelaya). Realmente no era nada fácil hacer esto con el a menudo impredecible ex presidente Zelaya, pero me mantuve fiel a mi tarea (de diálogo)".
Sostuvo que "mi gobierno y yo veíamos cada vez, y con profunda preocupación, la ruptura del diálogo político entre el ex presidente y las demás instituciones del Estado".
En su posición de convocar a una Constituyente para reformar la ley fundamental de Honduras, Zelaya se enfrentó, previo a su derrocamiento, a la Corte Suprema de Justicia, la fiscalía, la procuraduría general y el Congreso, que rechazaron su iniciativa.
"Entendimos muy bien el curso errático e imprudente de las acciones perseguidas por Zelaya en el manejo del país y la creciente oposición a su liderazgo", subrayó Llorens.
Según una nota publicada el viernes por el diario local Tiempo, "Llorens dijo que tuvo diferencias con Zelaya sobre su estilo de gobernar" y que "Zelaya a menudo aprovechó la ocasión para criticar a Estados Unidos".
"Mi gobierno es firme en su creencia que la ruptura constitucional fue un retroceso para la democracia en Honduras", apuntó Llorens.
Explicó que Estados Unidos, al pronunciarse contra la ruptura constitucional, no defendieron a una persona "sino un principio".
"Estados Unidos se unió a otros países que apoyaban las resoluciones de las Naciones Unidas y la (Organización de los Estados Americanos) OEA y condenaron el golpe de Estado, y exigían la restitución del gobierno legítimo. De hecho, ningún país del mundo reconoció el cambio de régimen producido el 28 de junio del 2009", recordó.
Como parte de esta posición de principios, Estados Unidos no tuvo contacto con el régimen de facto encabezado por Robero Micheletti, a quien el Congreso designó en sustitución de Zelaya. Suspendió su asistencia financiera y las visas de entrada a Estados Unidos a más de 1.000 colaboradores de Micheletti y empresarios, que respaldaron la destitución de Zelaya.
Para Llorens, el actual gobierno del presidente Porfirio Lobo, que asumió en enero, es "legal" porque surgió de elecciones transparentes en noviembre.
Dijo que el liderazgo de Lobo "es crucial" para que Honduras normalice sus relaciones con la comunidad internacional. "Y parece que ésta va por buen camino", añadió.
Con Lobo, Honduras ha reanudado relaciones diplomáticas con unas 55 de las 65 naciones que históricamente han apoyado al país, de acuerdo al canciller Mario Canahuati.
Es la primera vez que Llorens revela públicamente detalles sobre la caída de Zelaya.
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