Las jovencitas, entre ellas también niñas, se brindaron al máximo, su carisma las respaldó, su técnica las mantuvo en pie y sus movimientos al ritmo de la música arrancaron centenares de aplausos.
El gimnasio Nazario S. Ortiz Garza se llenó de color y vida en una fiesta en la que los jugadores cambiaron de rol, porque ahora les tocó aplaudir y gritar consignas de apoyo desde las gradas.
Triunfadoras todas dieron una demostración de clase; ellas se preparan día con día y forman parte de un club de AFAIS.
Ayer se les dio un espacio para que fueran vitoreadas por el público.
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