Leticia Arriaga | Saltillo, Coah.- La sonrisa del pequeño Eduardo ilumina su rostro… Tras un mes de calvario que lo hizo recorrer varios hospitales de Saltillo, postrado en cama sin poder moverse y al borde de la ceguera, la luz regresa al pequeño Lalito.

Hoy, gracias al apoyo de Jericó Abramo Masso, Lalito puede patear la pelota, como tanto le gusta.

Apenas en el mes de marzo de este año, el pequeño Lalito comenzó a sentir malestar en la garganta, muy común en los días de frío.

La familia del pequeño pasó de lo rutinario que puede ser un dolor de este tipo, al pasmo que causó ver cómo cada día que pasaba Lalito empezó a empeorar en su salud, primero comenzando a registrar una ceguera que cada día se acrecentaba, luego ya no pudo moverse.

La dificultad económica y la crisis, como en muchos hogares de Saltillo pegó a los Montelongo, además que las malas noticias llegaron juntas: la mamá de Lalito tuvo que ser hospitalizada y los gastos no alcanzaban para pagar ambas cuentas.

“Y es que primero lo llevamos al hospital y dijeron que era una intoxicación, que su ceguera iba a ser permanente y que lo dejáramos a la buena de Dios; luego un doctor de aquí del Municipio, el doctor Arellano, nos dijo que lo lleváramos al HU, que fue donde le diagnosticaron que era un virus el que lo había atacado, le hicieron análisis y lo empezaron a curar”, recuerda la madre.

Sin embargo, la buena noticia que trajo un diagnóstico efectivo, contrastó con la falta de dinero para pagar las cuentas de casi un mes que Lalito estuvo internado en el Hospital Universitario.

La mujer narra lo difícil que es ver apagada la alegría de un niño que antes fue sano, la angustia que genera verlo postrado en una cama, pero gracias a la ayuda del alcalde Jericó Abramo ahora pueden respirar tranquilos y vivir en paz y en familia.
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