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A LA DERIVA…
» Con motivo de la inseguridad y la crisis económica que afectó a Coahuila y al resto del mundo a finales de 2008 y 2009 muchos trabajadores abandonaron sus viviendas por no poder pagarlas.
» En Saltillo, de acuer-do con un estimado del Ayuntamiento, existen cerca de mil 345 casas abandonadas
Según datos del Infonavit, las viviendas tienen un avalúo de entre 100 mil y 130 mil pesos y podrían venderse a este precio.
» Rehabilitar los in-muebles representa un costo de entre 50 mil y 60 mil pesos.
» En la entidad suman 900 mil 299 viviendas, de las cuales 80%, correspondiente a 727 mil 458 casas, están habitadas.
» Inegi dio a conocer que en Coahuila 14 de cada 100 viviendas se encuentran solas.
FOCO ROJO…
» Las casas abandonadas son usadas como basureros y punto de reunión de delincuentes
» El problema en Coahuila se identificó desde 1992
» La delegación del Infonavit no ha atendido esta problemática social
» Organismos como CROC, CTM y Canaco ya han exigido al instituto que repare y venda las viviendas abandonadas.
» En Coahuila son más de 4 mil inmuebles que se encuentran abandonadas; Ciudad Acuña es la que concentra la mayor parte, seguida por Saltillo.
Con motivo de la inseguridad y la crisis económica que afectó a Coahuila y al resto del mundo a finales de 2008 y 2009, trabajadores abandonaron sus viviendas por no poder pagar y eso ha creado no sólo un problema económico para ellos, sino una situación difícil de resolver para la delegación del Infonavit y la comunidad.
En Saltillo, de acuerdo con un estimado del Ayuntamiento, existen cerca de mil 345 casas abandonadas, por lo que se ha insistido en la elaboración de una estrategia para que la dependencia federal tome su responsabilidad como instituto de vivienda y recupere esos inmuebles que solamente dejan problemas a quienes habitan cerca de las viviendas.
Según datos de la dependencia federal en Coahuila, las viviendas tienen un avalúo de entre 100 mil y 130 mil pesos y podrían venderse a ese precio, mientras que rehabilitar los inmuebles representa un costo de entre 50 mil y 60 mil pesos.
NIDO DE PROBLEMAS
En la calle Peyote, de la colonia Loma Linda, de 15 casas que están ubicadas en el mismo perímetro, sólo cuatro están habitadas. El resto se encuentra en condiciones deplorables: muros a punto del derrumbe, ropa vieja, basura, zapatos, sillones, colchones, botellas, condones, hierbas y una extensa fauna.
A Alfredo Serrato, que vive a un lado del número 163, que está llena de grafiti, esta situación lo tiene cansado.
“Mire, viene mucha gente a pedir informes de que si se venden o no, qué más quisiéramos nosotros, pero nada, ahí están nomás generando problemas, huele feo y de todo tipo de animales salen de ahí”.
Y es que a su vivienda llegan caminando insectos como cucarachas, hormigas y ratas. Tiene que poner trampas de madera para atrapar a los roedores y procurar la salud de sus hijos, lo que lo ha llegado a molestar en muchas ocasiones.
Lo mismo le ocurre a Dolores Andrade Calvillo, que vive sobre la misma calle. Todos los días tiene que cuidar de las grandes arañas a su hija de tres años. Pero además debe tener cuidado con los ladrones que se esconden en las casas abandonadas, pues en dos ocasiones han intentado entrar a su casa.
“A mí me da miedo porque mi esposo a veces trabaja en las noches y yo me quedo con mis hijas, la de tres y la de 13 años, y me da miedo porque una vez se querían a meter en la madrugada, yo ya había visto que había unos hombres en una de las casas y anduve fijándome por la ventana”.
Y agrega que “a todas horas andan rondando aquí los pandilleros u otras personas que nomás vienen a esconderse para robar, porque así nos vigilan a los pocos vecinos que vivimos aquí”.
Y a pesar de estas condiciones de seguridad en la colonia Loma Linda, la hermana de Dolores, que se llama Benita, decidió solicitar ante el Infonavit la venta de una de las casas abandonadas, sin embargo recibió una respuesta negativa.
“Fuimos a las oficinas y nos dijeron que no, que mi hermana no podía comprar una de esas casas. Y les preguntamos que por qué, pero nomás nos dijeron que no y de ahí no los sacabas, o sea no dieron una respuesta clara”, sostiene Dolores.
Y es que en la mayoría de los fraccionamientos nuevos vendidos a través de créditos Infonavit se presentan este tipo de problemas, ya que mucha gente las tiene en el abandono, debido a problemas de pago, pero tampoco son recuperadas ni por otros empleados ni por el instituto.
En algunos casos los propietarios viven en poblaciones rurales cercanas y se resisten al cambio de ciudad, mientras tanto las casas se vienen deteriorando.
Mientras que algunos propietarios de viviendas han tapado las puertas y ventanas con ladrillo o bloques de cemento para evitar que continúe el robo de protecciones, cristales e incluso los sanitarios.
INSEGURIDAD
Durante un recorrido realizado por Zócalo Saltillo en colonias como Loma Linda, Satélite y Mirasierra se constataron las quejas de las amas de casa. Aseguran que las viviendas son tomadas como motel de paso, mingitorios y para todo lo que se les ocurra a los jóvenes que integran las pandillas de las colonias aledañas.
En la calle Lechuguilla, de Mirasierra, por lo menos 40 viviendas se encuentran en obra negra. Están pintarrajeadas, son utilizadas también como depósitos de basura y todo tipo de desechos, por eso se han convertido en un foco de infección permanente y del interior emanan fétidos olores.
En la calle Chaparro Prieto, de la misma colonia, también existe el mismo problema, por lo menos otras 40 viviendas están a medio construir, sólo que éstas quedan frente a una pequeña plaza, por eso las madres de familia piden incrementar la vigilancia policiaca.
Frente a las viviendas se encuentra una escuela, lo que mantiene preocupadas a las amas de casa, porque temen por la integridad física de sus hijos, pues aseguran que en varias ocasiones sujetos desconocidos han salido de las viviendas en deplorables condiciones, incluso drogados, justo cuando sus hijos salen de clases.
Alejandro Martínez vive en este fraccionamiento, dice desconocer los motivos por los cuales las viviendas fueron abandonadas, pero cuando llegó a esta zona hace 6 años sí tenía vecinos. Asegura que se han causado bastantes problemas a las familias de este sector, sobre todo a las que habitan sobre estas calles.
Por las tardes, dice, las madres de familia no permiten a los niños acudir al parque de la colonia por temor a que algo les pueda suceder al pasar por las casas abandonadas. Incluso considera que será difícil que esas viviendas se puedan recuperar, pues seguramente nadie se atrevería a vivir en medio de la inseguridad.
María Esther Hernández, paga renta en una casa verde que está ubicada frente a un lote de inmuebles vacíos y llenos de hierba. Señaló que es necesaria la intervención de las autoridades municipales, pues las viviendas abandonadas además de ser un peligro dan un mal aspecto a la colonia.
“Muchas veces hemos pedido que derriben esas casas pero nadie nos ha hecho caso, sólo se llena de basura, de excremento, de todo, siempre huele mal y para nosotros es una condición insalubre”.
Reclaman solución organizaciones e IP
El grave problema social en que se han convertido las casas de interés social que han sido abandonadas por motivos económicos y de inseguridad en Coahuila es una asignatura pendiente para la delegación del Infonavit en la entidad.
Diversas organizaciones, como la CROC y la CTM, se han manifestado en contra de las políticas con las que opera actualmente el instituto.
Para Javier Morales Medina, representante de la CROC en Infonavit en la comisión consultiva, la vivienda abandonada representa un problema tanto para el trabajador que las adquiere, como para el instituto, ya que el empleado que la quiere adquirir, generalmente, no cuenta con el crédito suficiente para hacer el trámite.
Mientras que a la dependencia federal le representa un patrimonio perdido que sólo genera problemas a las familias que están establecidas formalmente en colonias de nivel medio.
“Coahuila se ha pronunciado por que no es justo que el trabajador sea el que tenga que pagar los platos rotos, hemos estado pidiendo que se realice la entrega y la venta de estas viviendas, porque finalmente se van a pagar, nadie pierde, pero no hay respuesta”.
Agrega que “el Infonavit dice al trabajador que quiere una vivienda destruida y el Infonavit le dice que sí, pero te vamos a entregar un paquete de ecotecnología, que son para las viviendas nuevas, no sé por qué se lo meten a chaleco al trabajador, van de los 5 hasta los 25 mil pesos y lo peor es que ya no son aptos para las casas abandonadas” criticó.
Sin embargo, la necesidad del trabajador de contar con un patrimonio personal para él y su familia, lo orilla a aceptar este tipo de ofrecimientos en los que termina pagando cantidades estratosféricas al instituto, lo que disminuye su calidad de vida.
Desde 1992, señala Morales Medina, por acuerdo del instituto y el líder del organismo, Mario Enrique Morales se realizó un recorrido en la colonia Zaragoza, en donde “se detectaron 125 casas destruidas y medias destruidas se tomó fotos y video y se hicieron llegar al instituto y no tuvimos respuesta de nada”.
Apunta que desde ese tiempo, “pedimos que esas viviendas fueran entregadas a trabajadores que tuvieran derecho al crédito y mira cuántos años después seguimos discutiendo por la misma problemática”.
‘INFONAVIT PERDIÓ LA ESENCIA SOCIAL’
El argumento es respaldado también por el propio líder de la CROC, Mario Enrique Morales. “Hace 15 años aproximadamente empezamos a decirle al Infonavit que había la oportunidad de que se pudieran recuperar esas viviendas para que se pudieran otorgar a otros trabajadores que sí pudieran hacer uso de ellas.
“Nosotros manifestábamos que eran objeto de vandalismo y que algo se tenía qué hacer porque el Infonavit estaba perdiendo en aquel entonces cantidades millonarias. La verdad es que pueden ser más de cinco mil viviendas las que están abandonadas y el problema lo tenemos en todos los municipios del estado donde hay viviendas de Infonavit, no se salva ninguno”.
Sostiene que el Infonavit perdió su esencia social, pues se ha convertido en una inmobiliaria más “o un banco en donde nos da nuestro propio dinero y nos lo da caro y nos da caro un crédito para que lo podamos amortizar”.
Morales explica que hace tiempo una casa de interés social se pagaba entre cinco y siete años, con un máximo de 13, pero hubo la reforma realizada durante el sexenio de Ernesto Zedillo, que se acentuó con Vicente Fox y Felipe Calderón, ha endeudado a los empleados hasta por tres décadas.
“Se nos decía que con lo que un trabajador amortizaba una vivienda no era capaz el Infonavit de volver a construir para la siguiente casa por lo menos un cuarto o dos porque el costo de construcción y materiales se elevó y no habría oportunidad de dar vivienda a las nuevas generaciones y esa fue la manera en que nos dijeron a las organizaciones obreras que debería reformarse la ley y aceptamos”.
‘VENDER Y REPARAR’
Una de las propuestas para dar solución a este conflicto social es el reparar y vender las casas que se encuentran en colonias como Zaragoza, Mirasierra, Satélite y Loma Linda, dijo Armando Prado Delgado, presidente del Colegio de Notarios Públicos.
“Yo sigo viendo que el Infonavit va a seguir recuperando casas no porque sea su función, sino porque la gente sigue acudiendo porque no puede pagar, pero creo que la única opción es acercarse con los líderes de los trabajadores, tener una relación franca de vender las casas a un bajo costo”.
Sostuvo que mucha de la vivienda abandonada es por inseguridad, pero también se observan situaciones de movilidad de trabajadores que compraban casa en Ramos Arizpe y después la empresa para la que laboran los cambia de planta y por tal motivo abandonaban su casa o tramitaban una permuta.
“Hace dos años hicimos un estudio en Acuña donde nos dimos cuenta de que de las 800 casas vacías que había, 300 eran de veracruzanos que se quedaron un rato ahí. Es una incidencia de cambio de trabajo, de buscar un mejor salario”, agregó.
Criticó que actualmente una familia viva dignamente en una casa de 50 metros con un costo de 270 mil pesos, “porque son cuartos y baños muy pequeños, donde debe ser horrible soportar altas temperaturas como las que vivimos hace unos días y por eso la gente opta por irse con los papás y abandonan lo que es único porque no se les volverá a dar otro crédito”.
“Entonces se la regresan al instituto y éste se está haciendo de un mobiliario que tampoco puede vender y le pierde mucho porque una vez que se revierte la operación porque tiene casas que valen 120 mil pesos, pero el trabajador debía 350 mil, cuando su valor real es de 120 porque son vandalizadas o no tienen los servicios básicos”, añadió.
Prado Delgado indicó que en esta situación el más afectado siempre será el trabajador al enfrentarse a redes de burocracia para obtener una vivienda digna.
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