La huelga dejó en tierra todos los vuelos y paralizó el transporte público terrestre. Los hospitales operaban sólo con personal de emergencia y todos los noticieros fueron suspendidos mientras los trabajadores abandonaban el empleo durante 24 horas para protestar los recortes de gastos y aumentos de impuestos diseñados para enfrentar la crisis de deuda del país.
Temores de un incumplimiento de pagos por parte de Grecia han dañado al euro para todos los países que lo comparten, colocando al gobierno griego bajo intensa presión de la Unión Europea para que muestre rápidamente una mejoría fiscal.
Grecia anunció un ahorro adicional de 4,800 millones de euros (6.530 millones de dólares) a través de recorte salarial en el sector público, congelamiento de contrataciones y pensiones, y aumentos al impuesto al consumo para afrontar el creciente déficit; pero las medidas han causado una ola nueva de descontento laboral.
Los recortes, sumados a un plan de austeridad previo de 11.200 millones de euros (15.240 millones de dólares), buscan reducir el déficit presupuestal del país de 12,7% del producto anual a 8,7% este año. La meta a largo plazo es reducir el sobregasto en el 2012 abajo del límite de la Unión Europea, de 3% del PIB.
El nuevo plan detonó una ola de huelgas y protestas de sindicatos cuya reacción a las medidas de austeridad iniciales había sido el silencio. La huelga del jueves, que paralizó todos los servicios públicos y escuelas, dejó a los transbordadores atados a puerto y suspendió todos los noticieros del día; fue el segundo paro importante en una semana.
La policía antimotines disparó gas lacrimógeno a quienes les lanzaban piedras en un momento que los más de 10.000 huelguistas y manifestantes marchaban sonando tambores y entonando cánticos como "no hay sacrificio para la plutocracia" y "empleos reales, salario más alto". La gente colgó mantas en edificios de apartamentos que decían: "No más sacrificios, guerra contra guerra".
| Comparte ese artículo: |
|



