Juntos integran dos proyectos musicales radicalmente distintos entre sí. Uno es Caribe Soul, en el que funden estos estilos en el marco de la música afrocaribeña. Acústica es el otro proyecto, con el que dan rienda suelta a los estilos sin un marco guía. Acústica es, por lo tanto, un estilo en sí mismo que conjunta cuatro posibilidades musicales como un todo, no como elementos diferenciados en una canción.
“El sello, creo yo, es lo que cada uno trae. No sólo se trata de tocar una canción igualita, pero con variaciones. No. Cada canción trae un arreglo, le ponemos coros, les hacemos voces. Si tomamos una canción, no la soltamos hasta que nos guste a nosotros, hasta que tenga un poco de todos. Yo creo que si nos gusta a nosotros le va a gustar a la gente”, afirma Christian, ejecutante de guitarra y tres cubano.
Cuatro mundos
Acústica cumple 6 años de integrar, noches tras noches, los cuatro estilos en los diferentes temas que se les ponen enfrente como reto o inquietud o exigencia del
público.
“Al principio el concepto era buscar ‘canciones bonitas’ y hacerlas acústicas, de allí el nombre del grupo. Lo más representativo de cada género y lo que más nos pedía la gente. Incluimos trova, después son cubano, bachata, hasta rock urbano, etcétera. Pero luego encontrábamos en cada canción algún elemento que alguno de nosotros sentía que podía explotar más, y entonces asumimos ese reto de darle a cada tema una cara nueva”, confiesa Pedro Ángel, encargado de percusiones y primera voz.
“Nos basamos mucho en lo que la gente nos va pidiendo, lo que le gusta. A veces nos piden una canción que tal vez no nos gusta tanto, pero al tiempo que la vamos trabajando le metemos un poquito de cada uno y lo vamos haciendo a nuestra manera”, afirma Édgar, bajista del grupo.
“Chuchín”, ejecutante de la batería, confesó que Acústica funciona sobre la base de la libertad individual para explotar segmentos musicales, sin ninguna voz líder que restrinja la exploración a una sola vía.
“Lo enriquecedor de este proyecto es la integración de 4 diferentes ideas de la música. Cada quien le mete su onda, su gusto. Cada canción ofrece un margen para hacerlo, nosotros sólo dejamos que las ideas fluyan hasta llegar a ese margen”, afirmó.
Otro camino
Acústica tiene un gemelo: Caribe Soul, grupo conformado por los mismos elementos de Acústica, más otros dos. Caribe Soul, de cierta manera, tendió un puente hacia la exploración que ahora Christian, Édgar, Jesús y Pedro Ángel realizan en Acústica: el de la exploración desde la variedad.
“Dividimos nuestro trabajo entre estos dos conceptos musicales, que en realidad forman parte de una sola búsqueda de estilo. Con Caribe Soul ya grabamos un disco y tenemos un escenario fijo porque ese proyecto ya se consolidó”, afirma Pedro Ángel.
Ese proyecto está consolidado gracias a la propia fuerza de la salsa, un género ya de por sí bastante variado y con mucha flexibilidad para integrar más elementos (lo saben los ejecutantes del latin jazz), pero que finalmente conserva un espíritu tan fuerte que nada se puede salir de su marco. Con Acústica ha sido más complicado, porque no hay marco.
“Caribe Soul ya tiene un sello distintivo. Creo que eso le falta a Acústica: un disco en el que quedara establecido ya un sello propiamente establecido”, afirma Édgar.
El grupo Caribe Soul se presenta con regularidad en el club Meneo’s, de los pocos que se hallan en nuestra ciudad para el disfrute de la música tropical. Se trata de un proyecto que por sí mismo ya dice mucho de la variedad que impera en Acústica.
Cuatro momentos
El repertorio de Acústica va desde la balada más ligera y cursi, hasta un segmento de rock, un trazo de bossa nova o una pinta reggae. Cada tema está previamente adaptado al escenario correspondiente, a los arreglos del grupo y el calor del momento.
Ese dejarse tocar por lo de afuera, la sensibilidad ante la recepción del público, la interacción, eleva a Acústica al rango de los músicos que hacen de cada tema una experiencia irrepetible, singular, por la vía del “jamming”, el palomazo bien calculado.
“Yo disfruto mucho cuando el público se conecta con nosotros, independientemente de lo que estemos tocando. Se siente cuando la gente se conecta y está disfrutando, y cuando llega a ese punto disfrutas todo, sea cual sea el tema, y esa energía te va exigiendo, te hace disfrutar lo que tocas”, afirma Édgar.
“En mi gusto está la balada, pero todo lo que tocamos en sí lo disfrutamos porque lo hemos trabajado para que tenga un poco de nosotros. Y como dice Édgar, la conexión con la gente termina definiendo nuestra manera de ejecutar”, asegura Christian.
No obstante, también hay simpatías personales, lo de adentro. Cada músico en Acústica tiene sus preferencias en el repertorio, y con ellas sus momentos favoritos de un recital.
“En lo personal, me gusta mucho el arreglo tipo reggae que le hicimos al tema ‘Cantares’, el arreglo que hicimos a ‘19 Días, 500 Noches’ de Joaquín Sabina; cuando tocamos los sones cubanos, los boleros, que te exigen mucho vocalmente. Ahí voy aprendiendo”, asegura Pedro Ángel.
“A mí me gusta mucho la parte que involucra rock ochentero. En el repertorio de cada noche encargamos un pequeño set con este tipo de música y lo disfruto porque podemos jugar mucho con estos temas”, dice “Chuchín”.
Acústica se presenta por las noches en el restaurante La Cipolla, al norte de la ciudad, y también en eventos privados.
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