"La empresa está lista para iniciar la fase de construcción con la confianza de que el nuevo Gobierno de Perú garantizará estabilidad social, el estado de derecho y un régimen tributario estable y competitivo", afirmó Grupo México en su reporte publicado el viernes 29 de julio, tan sólo un día después de que Ollanta Humala Tasso asumiera el cargo de presidente constitucional de la República del Perú.
Durante las campañas electorales en el país andino, diversas empresas habían mostrado su preocupación por la línea política de Humala, tendiente a la justicia social y posible expropiación de empresas. Las preocupaciones crecieron luego de las votaciones donde resultó electo como presidente, a tal grado de que Grupo México condicionó la inyección de capital a sus operaciones en Perú hasta no conocer el plan de gobierno de Ollanta Humala.
Sólo el proyecto Tía María significaría una inversión de más de mil millones y generaría 4 mil nuevos empleos durante la fase de construcción y 4 mil 100 empleos permanentes directos e indirectos durante su fase de operación, aseguró Grupo México en su informe al segundo trimestre de 2011.
Grupo México es el séptimo productor de cobre a nivel mundial con las reservas más grandes; además, es dueña del 80% de las acciones de Southern Copper, "una de las minas con mayor calidad en el mundo", según un reporte de Banamex.
La mina Tía María tendrá una capacidad de producción de 120 mil toneladas de cátodos de cobre y según estimaciones de la propia empresa, Perú incrementaría significativamente sus exportaciones y generaría contribuciones importantes a la economía peruana vía impuestos a la renta, regalías mineras, impuestos al salario, derechos de importación, concesiones mineras y otros. Adicionalmente la empresa invertiría en proyectos en la región de Arequipa, tal y como lo ha hecho en las comunidades aledañas a sus actuales operaciones mineras en Toquepala, Cuajone e Ilo.
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