El hurto se registró al interior de la empresa General Electric, en el Parque Industrial Santa María, cuando Francisco Javier Amador Castillo, de 38 años y Martín Gómez Fuentes, de 46, intentaron hacer el negocio de su vida.
Durante las primeras horas del día, los guardianes de la compañía sacaron casi 200 kilos del metal, escondido para no despertar sospechas, logrando venderlo en un local de compra venta de fierro de Saltillo y asegurando una buena cantidad de dinero.
Imaginando que todo saldría bien, los uniformados intentaron repetir la historia, pero les falló el plan, pues su jefe estaba en la puerta principal y les pidió sus pertenencias para efectuarles un chequeo de rutina, descubriendo al menos otros 10 kilos de cobre.
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