En una batalla donde los rufianes hicieron de las suyas desde el comienzo, rompieron los duelos de llaveo al ras de lona al verse superados por gladiadores de mucha experiencia y de corte internacional. Cuando estaban al borde de la sumisión, entraron los rudos para acabar en montón con cada uno de los estetas.
Sin embargo, para la segunda caída los técnicos recobraron sus ánimos y fuerzas. A través de varios movimientos reaccionaron ante el castigo artero del bando contrario. Comandados por el “Ídolo de los Niños”, pronto igualaron las condiciones del combate a una caída por tercia. Con una estrella que partía los cuerpos sometidos, Espartaco rindió en el centro de la figura a Misterioso Jr.
La furia de los rudos no podía ser contenida cuando se les escapó ganar por dos asaltos al hilo. Entonces brillaron las marrullerías en el coso de la Bellavista, con sopapos, puntapiés y malas intenciones en la última caída. No obstante, cuando Espartaco sacó del ring a uno de los rudos pronto fue a impactarse con tope suicida. En el centro del ring, Solar capturó a Chavo Lomelí.
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