En su presentación, la puesta en escena dirigida por Mabel Garza Blackaller, con las grandes actuaciones de Martha Matamoros y Jesús Valdés, irónicamente hizo reír al público al verse reflejado en la obra del escritor Premio Nacional de Arte, quien se inspiró en el Libro de Jonás de la Biblia.
Como bien precisaba la directora Garza Blackaller, minutos previos a la puesta en escena del grupo Luz del Norte, una crítica que bien cabe a cualquier partido político, que invita a reírse de uno mismo.
Con excelentes actuaciones y música en escena por Adalberto Montes y Héctor Zárate, la puesta en escena si bien llevó al público a las risas, también a la reflexión de una realidad cruda, en la que la violencia es propiciada por la corrupción de un sistema que pareciera interminable por la vanidad y la ambición personal de la clase política.
Sin embargo, en la obra, al igual que Jonás, “Rosete”, quien también pretende huir de su destino al ser enviado al país de Ninive, es tragado por un submarino en vez de una ballena y finalmente llega a él.
Encuentra un país destrozado en el que los pobres son los que más sufren.
Pero es ahí donde Rosete se pronuncia e invita a la reflexión de los ciudadanos que han permitido, junto con la avaricia de los que más tienen, a destruir su país.
Ninive se ha convertido gracias a Rosete que finalmente ha cumplido su misión a la que originalmente había sido enviado y rehuía, para regresar a su trabajo y ser despedido sin ninguna justificación a pesar de su proeza.
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