La occisa, quien quedó acostada en el asiento trasero del taxi, fue identificada como Margarita Coronado Martínez, de 75 años, quien tenía su domicilio en la calle Francisco Márquez, del fraccionamiento Río Bravo.
Poco antes de las 10:00 horas, Margarita, quien dos días antes había sido intervenida quirúrgicamente, pues le extrajeron la vesícula biliar en el Seguro Social, se quejaba de fuertes dolores en el abdomen.
Con la intención de brindarle su apoyo, un hijo de la septuagenaria decidió resguardarla unos días en su casa del fraccionamiento Rancho de Peña, pero comenzaron a notar que los analgésicos no le provocaban ninguna mejoría.
Los dolores de Coronado Martínez aumentaron y se los hizo saber a sus familiares mediante las lágrimas, y para tratar de ahorrar tiempo pidieron al novio de su nieta que la trasladara al mencionado nosocomio.
Fue por tal motivo que abordaron un vehículo Tsuru, con placas 4380CUB, del servicio público local en el bulevar Pedro Figueroa, y le pidieron al conductor Miguel Acosta que los llevara al área de urgencias.
Pero fue en el bulevar Venustiano Carranza donde se encontraron con la unidad 232 de Cruz Roja que volvía de otro servicio y les pidieron revisaran a Margarita, para que llegara más rápido.
Los paramédicos sólo pudieron confirmarle al pariente político de la mujer que ya no contaba con signos vitales, así que notificó lo anterior a los consanguíneos para que acudieran, mientras esperaban la presencia del agente del Ministerio Público que tomaría conocimiento.
Rafael Martínez de la Rosa, agente investigador del Cuarto Grupo de Homicidios, solicitó el traslado del cuerpo al Semefo para realizarle la necropsia de ley y determinar las causas de la muerte.
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