Monclova Coah.- Hace más de 12 mil años, La Cueva del Indio que ahora se ubica en lo alto de la colonia Los Bosques, en Monclova, fue habitada por los coahuiltecos, un grupo de indígenas que dominaban estas tierras y sobrevivían de la caza de animales y la recolección de frutos.

De acuerdo con los investigadores de historia, por esta región transitaban por los territorios de Texas, el noreste de Coahuila y parte de Nuevo León y Tamaulipas. Según los archivos de las primeras poblaciones coloniales, los exploradores españoles llegaron a contar hasta mil diferentes lenguas que hablaban los pobladores de esta región, que luego serían llamados como coahuiltecas.

Algunas de las crónicas de los conquistadores señalan que las “bandas de aborígenes, primitivos y miserables, habitaban en campamentos sucios y apestosos, eran cazadores de insectos y lagartijas para comer y se alimentaban de carne en descomposición, además de gusanos y otros bichos”.

Cuando los españoles llegaron a colonizar estas tierras, hacia el Siglo XV, traían consigo enfermedades que mataron a muchos coahuiltecas; mientras que otros fueron vendidos como esclavos.

Por otra parte, el establecimiento de ranchos alteró el medio ambiente, pues se alteró la vegetación de la que dependía parte de la alimentación de los indios nómadas; al igual que la competencia por la cacería de animales, de la que también se alimentaban los españoles.

Los grupos coahuiltecas se movían en las praderas y a la orilla de los ríos y arroyos, y utilizaban las cuevas que encontraban a su paso como resguardo del frío o para guardar los animales que cazaban.

Los hombres cazaban búfalos, venados y jabalíes, se dice que los coahuiltecas eran tan fuertes y ágiles, que podían perseguir a los venados y otros animales hasta cansarlos para poder matarlos.

En cuanto a las coahuiltecas y los niños, éstos recolectaban plantas y utilizaban sus tallos, raíces y frutas; de los nopales y otros cactus comían los frutos y también machacaban nueces mezcladas con semillas y varios tipos de bellotas.

Las crónicas de los conquistadores españoles también explican que “eran crueles e inhumanos, muchos de ellos tenían esclavos y los trataban con crueldad. Eran muy supersticiosos y en ocasiones llegaban a matar a sus hijos pequeños, los ancianos y los enfermos eran abandonados para morir”.

Cuando llegaron los misioneros en 1674, se les repartió a los indios las respectivas tierras para que establecieran la misión de San Miguel de Luna, quedando aquella milenaria cueva como límite de los predios de los indios coahuiltecos con los tlaxcaltecas que llegaron después.

Los coahuiltecas que no perecieron por enfermedades traídas del “viejo mundo” o que no fueron sometidos para convertirse en esclavos, se negaron a trabajar para los españoles en haciendas o minas y prefirieron continuar su vida errante hasta que fueron exterminados.

Para los siglos XVII y XVIII, los indígenas habían perdido su identidad y sólo muy pocos vivieron en la época de la Colonia.