México, DF.- Parece una película de ficción, pero no lo es. Lamentablemente, “Presunto Culpable” es un documental que exhibe las deficiencias, errores y vicios del sistema de justicia mexicano a través de la historia de Toño, un joven que fue señalado, arrestado y condenado a 20 años de prisión por un asesinato que no cometió.

De manera accidental su caso llegó a Roberto Hernández y Layda Negrete, abogados que cursaban un doctorado en Estados Unidos y que descubrieron una serie de irregularidades inauditas en el proceso legal en contra de Toño.

Entonces se les ocurrió algo tan improbable como original: apelar la sentencia a través de un nuevo abogado (Rafael Heredia) y videograbar el proceso legal con una cámara de video.

“Cuando me dijeron que lo iban a filmar, yo simplemente no les creí.

“Les pregunté que cuál era el fin y me respondieron que querían cambiar el sistema penal mexicano que está corrupto y podrido”, recuerda el abogado Heredia, quien sin cobrar un centavo inició un proceso legal lleno de suspenso, drama, acción y hasta comedia al mejor estilo de las películas hollywoodenses.

El resultado de esa aventura por los laberintos de la impartición de justicia llegará hoy a algunas salas de cine del país.

“El corazón de la película es la estrategia de rescate desde el Reclusiorio Oriente para que ese hombre recuperara su libertad.

“La presencia de la cámara tiene  un papel protagónico porque incidió en la manera de impartir justicia”, expone por su parte Layda Negrete, productora del filme al lado de las incansables Martha Sosa y Yissel Ibarra.

Pero sus artífices (realizadores, abogados, líderes de organizaciones civiles) saben que el estreno comercial y la difusión internacional a través de festivales de cine, es apenas un paso en un complejo camino para reformar las leyes mexicanas que permitan a sus ciudadanos ser inocentes hasta que se
demuestre lo contrario.

“Esta película es como ver un emocionante partido de futbol en el que Toño es confrontado con los testigos, con policías que lo detuvieron, con el juez que lo presume culpable y tú estás al borde de la butaca ansioso esperando a ver lo que sucede.

“Pero también es un ejemplo de cuando se termina la indiferencia entre los mexicanos y decidimos colaborar juntos. Es un ejemplo de lo que debe pasar en México, porque no podemos esperar que las soluciones provengan de quienes nos gobiernan, nosotros podemos tomar una cámara y filmar nuestra realidad”, explica Roberto Hernández.

INSTA A CAMBIAR EL SISTEMA JUDICIAL

El realizador agrega que no se trata de enfrentar a los jueces, ni a los legisladores, ni a los gobernantes, sino de invitarlos a modificar las cosas que están mal en el sistema judicial.

“Es un sistema que han heredado, no estamos buscando una confrontación, ni somos beligerantes, simplemente queremos invitarlos a la conversación, porque son necesarios para cambiar esta
realidad”, afirma.

Heredia añade que la película tiene que ser vista por la sociedad civil, pero también por legisladores y representantes de los gobiernos, quienes “no tienen la obligación de saber cómo hacer alguna ley, pero sí la obligación de buscar a los especialistas para que ayuden a sacar adelante el Código Federal de Procedimientos Penales, una herramienta fundamental para cambiar el sistema
penal mexicano”.

“Por favor señores legisladores, dejen que les ayudemos”, sentenció el abogado penalista.

LO IMPOSIBLE PARA SER LIBRE

Para el protagonista involuntario de la cinta, José Antonio Zúñiga, el Código Penal, ejemplares de derecho y guías de juicios orales se convirtieron en sus libros de cabecera durante su estancia en la cárcel.

“Tú estás ahí, de pronto llega alguien y te dice que quiere contar una historia y que esto no vuelva a suceder, inmediatamente dices: ¡claro! Conforme comienzas a avanzar, empiezas a ver la lucecita al final del túnel.

“No es sólo ‘vamos a grabar cómo me trataron mal’ Quiero que se vea que hice lo imposible para recuperar mi libertad. Es un camino que se abre frente a ti y lo que decides es caminarlo”, dice.

Zúñiga aprendió que los ciudadanos deben estar más atentos para vigilar a las autoridades. Las palabras legales son hoy parte de su vocabulario, su silueta está en los carteles de los autobuses que recorren la ciudad.

“Siempre he sentido que estoy dentro de una película, en la que cuando todo estaba perdido, aparecen unos super héroes disfrazados de ciudadanos normales que vienen a ayudarte. Y de repente, tienes a la Liga de la justicia unida y aportando algo para ayudarte”, expresa, para añadir que tiene una petición para los impartidores de justicia en México.

“Se están cometiendo muchas atrocidades con las personas que están adentro (en la cárcel) y si bien queremos cambiar las cosas para que no vuelvan a suceder, les pido que no olvidemos a los que están adentro, a quienes se les ha arruinado su vida sin relamente merecerlo. No los podemos olvidar, ojalá y podamos regresar por los que se quedaron.”
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