Pertenecía a Tabaketenmut, hija de un Sumo Sacerdote egipcio que vivió entre el 950 y el 710 a.c. Se trata de la punta del pie perfectamente conservada que le ayudaba a caminar, después de perder un dedo como consecuencia de una diabetes que le causó gangrena isquémica.
Jacqueline Finch, investigadora de la Universidad de Manchester, habla de resultados espectaculares:
"Esta prótesis está pensada para transportar el 40 por ciento del peso del cuerpo aproximadamente. Para hacerla tuvieron que analizar, sin duda, su forma de caminar", confirmó la investigadora
Una prótesis "altamente eficiente y cosida con un hilo de cuero, muestra un profundo conocimiento en anatomía en la época", añade Finch.
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