Tags: the one, siedo, side, quintana roo, playa del carmen
México, DF.- Lorena Martins quiere a su padre en prisión. Esta en México buscando la justicia que no encuentra en su natal Argentina para detener la red de prostitución y trata de personas que Raúl Martins Coggiolo opera desde hace 20 años en ambos países.
El ex agente de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) en Argentina, acusado en su país de 12 delitos entre los que figura el “proxenetismo”, es propietario del bar Mix (antes Divas) en Playa del Carmen, donde también manejó el antro The One y Maxim, sitios en los que decenas de jovencitas argentinas, brasileñas, dominicanas, paraguayas y cubanas son obligadas a ejercer la prostitución y entregadas a líderes de cárteles de la droga que controlan la plaza de Cancún.
Ex agente de inteligencia
Raúl Martins o también Aristóbulo Magui, como se le conocía en el SIDE cuando operaba como agente infiltrado (de 1974 a 1987) localizando y fotografiando a opositores del Gobierno que más tarde eran ejecutados, según archivos de la policía argentina.
“Es muy poderoso en Argentina; tiene protección de todo tipo y es por eso que vine a México en busca de justicia”, porque aquí debe ser menos difícil que las autoridades actúen contra él, piensa Lorena, quien acudió desde ayer a la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO).
En este momento se encuentra en la SIEDO aportando “gran cantidad de pruebas, documentos, libretas con direcciones teléfonos y nombres de políticos, empresarios y personajes que más que recurrir a los servicios sexuales a los que son obligados estas jovencitas, se dedican a brindarle protección a esta red de tratantes”, explica Lorena.
Mujeres a cambio de protección
La otra parte de la protección, la física, se la dan a su padre los líderes de los cárteles que controlan la plaza de Cancún y a quienes surte de chicas cuyas edades oscilan entre los 15 y los 23 años, casi todas argentinas.
A la fecha, Raúl Martins ha sido intocable en Argentina y también en México. En 2004, el ciudadano noruego Petersen Kenneth Turberjorn fue asesinado en la zona hotelera de Cancún. Su cuerpo presentaba huellas claras de tortura. De acuerdo con informes policiales estatales, el principal sospechoso de ese crimen era Raúl Martins.
Petersen Kenneth era el novio de Lorena. La hija del ex agente argentino huyó de México y se escondió en España. Ahí conoció a otro hombre con el que se casó. Las cosas salieron mal y tras el divorcio regresó a Argentina en enero de 2011. En los siguientes seis meses se dedicó a investigar la red de trata y prostitución creada por su padre.
Sus pesquisas comenzaron documentando la protección policiaca que Raúl Martins recibe en Buenos Aires y terminaron con la exhibición de pruebas sobre la amistad que une a su padre con el juez de la causa en la que se le procesaba. El juez fue removido hace unas semanas. El caso empezó a investigarse desde cero con un nuevo juzgador. No hay avance real. Todo está detenido, dice Lorena.
Con 35 años de edad, sin hijos y divorciada, la hija de “El Intocable”, como lo llama la periodista Lydia Cacho en su libro “Esclavas del Poder”, ha enfrentado varias veces a su padre. Se niega a reconocer la verdad, es un manipulador, pero sobre todo es un hombre de poder, que no acepta ser cuestionado por nadie en ningún momento, relata Lorena.
Manipulador e inflexible
Cuando lo confrontó sobre la red de trata y prostitución, la respuesta de Raúl fue elocuente: “Es mentira; te están encartuchando en contra mía”, le dijo.
-¿Tienes miedo?
-Sí, pero más miedo debe tener todas estas jovencitas con las que he logrado hablar en Cancún y que viven una pesadilla permanente. Las que más sufren son las que les entregan a los narcotraficantes. Varias intentan huir, se arrojan desde los automóviles en los que las llevan, buscan la forma de escapar, pero al final la red de protección policiaca las encuentra y las lleva de regreso y vienen las terribles represalias.
Su nueva, y quizá última esperanza, está en lo que la SIEDO pueda hacer justicia y libere a estas jovencitas, quienes en sus palabras, sufren todo tipo de tortura de parte de su padre y de una mujer de origen argentino que se encarga de enganchar, trasladar y enseñar a las víctimas cómo ofrecer los servicios sexuales.
Lorena teme por su vida, pero asegura que las víctimas de su padre, que ha estado en “este negocio” por 20 años y que se cuenta por centenas, temen más y por ellas está dispuesta a enfrentar la corrupción y la impunidad.
| Comparte ese artículo: |
|



