Angélica Cortés, quien llegó hace 18 años al sur de Florida, limpia casas y corta césped junto a su esposo Juan para mantener a sus tres hijos, nacidos en Miami. Sin embargo, la indocumentada mexicana afirmó que tener hijos no formó parte de su decisión de emigrar.
“Nosotros venimos a trabajar y hacer un futuro, tener hijos es parte de un proceso natural de la familia”, dijo Cortés, de 35 años y originaria del central estado de Querétaro, a Notimex.
Cortés procreó en este país a Fabián, de 12 años; Iván, de 10, y Natali, de tres.
Lo mismo le sucedió a Alberta Morales, una hondureña indocumentada de 34 años, quien llegó a este país hace 18 y ahora tiene dos hijos, de 12 y 10 años. Luis, su esposo y quien era mecánico en Miami, fue deportado hace un año por las autoridades migratorias.
“Venimos a trabajar y no nos pasaba por la mente cuando venimos tener hijos”, afirmó Morales.
Pero tanto para Cortés como para Morales, el haber tenido hijos en este país ha puesto a sus familias, al igual que millones más de migrantes ilegales con niños nacidos en este país, en el eje del creciente debate sobre negar la ciudadanía a los hijos de indocumentados.
Según un estudio del Centro Hispano Pew, de Washington, D.C., en el país viven unos cuatro millones de personas nacidas en Estados Unidos de padres indocumentados.
El nuevo debate se centra en la posibilidad de modificar la enmienda 14 de la Constitución de Estados Unidos, adoptada en 1868, que confiere la ciudadanía automática a toda persona nacida bajo su jurisdicción.
La idea cada día suma más adeptos entre círculos conservadores que quieren un mayor combate contra la inmigración ilegal.
Legisladores republicanos, como el líder de la minoría en el Senado, Mitch McConnell, junto con los senadores por Arizona, John McCain y Jon Kyl, así como Lindsey Graham, por Carolina del Sur, apoyan audiencias sobre su viabilidad.
El congresista Lamar Smith, republicano por Texas, impulsa un proyecto de ley que negaría la ciudadanía a los niños que no tengan al menos un padre que sea ciudadano o residente legal, mientras que otros piensan que no es necesaria una enmienda, sino sólo una medida legislativa.
“Es algo absurdo y político hecho sólo para atraer votos en las elecciones y no para crear un verdadero cambio en el país”, sostuvo Juan Rodríguez, de la Coalición de Inmigrantes de Florida.
El activista no cree que ese tipo de enmiendas tengan futuro porque “son movidas políticas” que sólo buscan criminalizar a los inmigrantes y culparlos de los problemas del país.
“La realidad es que son familias que si bien tienen diferencias culturales, sólo están contribuyendo al progreso de la economía”, subrayó.
“La creación de la familia es un proceso natural, no veo cómo van a atacar eso (...) son jugadas políticas en las que el inmigrante siempre es el chivo expiatorio”, dijo por su parte Nora Sándigo, de la Fraternidad Americana, grupo que busca una reforma migratoria.
Datos oficiales de la Oficina de Estadísticas del Departamento de Seguridad Interna (DHS, por sus siglas en inglés) estiman que en el país existen cerca de 10.8 millones de indocumentados.
De acuerdo con el Centro Pew, de los cuatro millones de hijos de indocumentados nacidos en Estados Unidos, unos 340 mil nacieron en 2008.
| Comparte ese artículo: |
|



