» EL COAHUILENSE: Es el diario más antiguo, en él se publicaban los partes oficiales respecto a algún delito; los consejos de guerra en contra de algún grupo insurgente o un cristiano; textos sobre la religión cristiana y sobre desastres naturales, edictos para pasar revista a todos los defensores de la independencia, pose-siones de tierra por indígenas, etc.
» EL LÁTIGO: Su responsable era Jesús María Gil. Con temas políticos en 1885, destacaba su apoyo a Cayetano R. Falcón para gobernador y repudiaba a García Carrillo. En su editorial escribía entonces: “Los Nerones y los Calígulas fueron caprichosos, el uno incendiando a Roma para reconstruirla y el otro convirtiendo en amo a un caballo...”
» LA LINTERNA DE DIÓGENES: Periódico independiente y rencilloso; en 1869 publicaba la opinión pública en la que se exigía la destitución del juez suplente del distrito y de Hacienda.
Estar dentro de ella abre la posibilidad de remontarse al 9 de marzo de 1822 a través de las páginas de un periódico impreso en Baltimore, EU, en el que un reportero estadounidense escribió una nota sobre la situación por la que atravesaba México, con el imperio de Agustín de Iturbide.
O también se puede leer uno de los ejemplares de 1929 del periódico Excelsior y luego cerrar los ojos para imaginar cómo vivían en aquellos años las familias mexicanas, que paseaban en carruajes. Pero no sólo hay periódicos, el sitio alberga una colección de 30 mil revistas que van desde las más antiguas, como Variedades, hasta Proceso o Milenio, acompañadas de los memorables comics de Condorito, Tarzán y Superman.
La idea de conformar una hemeroteca en el Archivo Municipal surgió durante el periodo que Carlos Manuel Valdés ocupó como director. A él le ofrecieron durante una conferencia en California una colección original de los primeros ejemplares del Excelsior, que aceptó.
Y aunque al principio no se tenía la intención de conformar una hemeroteca por el cuidado, el espacio y la administración que requiere, poco a poco se fueron sumando a aquellos viejos periódicos otras colecciones de diarios como El Universal y La Jornada.
Como una familia que crece, la Hemeroteca va necesitando espacio. Con los años ha ido ampliando su territorio, pues del cuarto que ocupaba al principio, en el que reposaban no más de mil periódicos, se ha extendido hasta tres más.
El 70% del acervo que se tiene en resguardo, 106 mil ejemplares de periódicos y más de 36 mil revistas, son donaciones de particulares y universidades, y es visitado diariamente por estudiantes, padres de familia e investigadores.
RECUERDOS EN PAPEL
“Si uno platica ahorita de una persona le dicen a uno chismoso, pero si habla eso mismo de alguien que vivió hace años, en el siglo 19 o en el siglo 18 se le llama investigador, pero estamos haciendo lo mismo, indagando, conociendo”, dice con voz clara Ernesto Alfonso Terry, director de la Hemeroteca del Archivo Municipal.
La conoce como la palma de su mano porque fue el encargado de iniciar el acomodo del acervo. Afirma que la importancia de una hemeroteca “es hacer entender a la gente que la historia la estamos haciendo nosotros, lo que se escribe en la prensa ahorita, una carta, una postal… lo hacemos porque tenemos una necesidad inmediata, pero queda un recuerdo”.
Las familias que hacen limpia de habitación en verano son los principales donadores. En esta época del año entregan al Archivo Municipal colecciones enteras que antes costaban uno o dos pesos y ahora valen 40, 50 o más, dependiendo de su antigüedad, pero que lejos de venderlas prefieren que formen parte del patrimonio escrito de Saltillo.
Cuando las revistas o periódicos que llevan los particulares ya están dentro del catálogo de la dependencia, explica Terry, se les solicita el permiso para canalizarlos a otras instituciones a las que les pueda servir.
Pero cuidar el acervo no es tan fácil como parece. Cada vez que llega un nuevo material, se tiene que realizar un proceso de limpieza. Porque esas viejas piezas se encontraban abandonadas en cualquier lugar de la casa o un edificio universitario.
Cuando las tiene en sus manos, Ernesto limpia los volúmenes. “Se sacuden con cepillos especial suave, si se ve que está muy contaminado se fumigan antes de que ingrese al acomodo para que no vayan a contaminar otros, una vez limpios se ordenan en cajas especiales para archivos, tipos AGN”.
Sentado bajo un techo que hace de segundo piso y sobre el que hay seis toneladas de periódicos, Ernesto, de grandes ojos azules, explica que los cristales de la hemeroteca tienen filtros para evitar que entre intensamente el sol.
Si alguna de las donaciones impresas llega altamente contaminada, la pieza se fumiga dos o tres veces con humo o con líquido especial para parásitos e insectos que se adhieren al papel, como el ojo de pescado, con lo que se logran eliminar 80%, lo que evita que aparezcan ratas y cualquier tipo de insecto.
Toda la documentación se resguarda en cajas y luego Ernesto se encarga de llevarlas a los anaqueles. Ahí, en esas estructuras de madera, de lado izquierdo, y metal, a la derecha se acomodan por tema y después cronológicamente.
“Así que si alguien viene y pide la fecha no me debo de tardar más de cuatro minutos cuando le entrego ya la publicación”.
LETRAS ANTIGUAS
Ese olor inconfundible a papel viejo impregna a la Hemeroteca. Sobre cada anaquel se tiene todo tipo de información: miles de periódicos y revistas con contenido político, histórico, cultural, ambiental, social, económico, fotográfico y de espectáculos.
De este acervo, los usuarios han solicitado 84 temas constantes, entre ellos los relacionados con mujeres, violencia, historia, economía, transporte, mariposa monarca, dinosaurios, anorexia y sexualidad. Pero también hay personas que van a la Hemeroteca a pedir el periódico que publicó el día que chocó o el día que hizo la primera comunión.
Llegan jóvenes para investigar qu´ñe acontecimientos sucedían el día en que nacieron, aunque a veces quieren ir más allá y no se animan, porque temen que la historia los avasalle. “La gente le tiene miedo a la historia, tienen la idea de que son muchas fechas y que es difícil de comprender, pero no sólo son acontecimientos, hay cosas comunes que son importantes”.
En la Hemeroteca todo se presta al usuario gratuitamente, incluso le pueden tomar fotografías o sacar fotocopias al material que consultan, pero cada uno es responsable de cuidar el periódico o la revista que se le presta en el momento.
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