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Saltillo, Coah.- El mural que viste los pasillos del Palacio de Gobierno cuenta, en suma, la historia de Coahuila. Vemos a los héroes, los estadistas, los paisajes, artistas, intelectuales e ilustres personajes que construyeron con su presencia (y nos legaron) una idea de Coahuila.

En el Museo del Palacio, ubicado en la planta baja de dicho recinto, se cuenta la misma historia, pero con protagonistas mucho más cotidianos, más parecidos a las personas “de a pie” que recorremos la ciudad día con día.

En los aparadores descansan cucharas, vasos, relojes, plumas, abanicos, camafeos, armas, herramientas, cosméticos: entidades que hablan desde la cotidianidad de otros tiempos, de la vida práctica, de la historia que a veces ignora la propia Historia.

Decir que los objetos tienen vida es un común. ¿Pero qué otra energía estaría insuflada en dichos objetos, recorridos por tantas manos, protagonistas de los hechos elementales de cada día para quienes los poseyeron? Porque mientras tronaban los cañones en algún lugar, mientras se firmaba un documento trascendente en algún cenáculo de estadistas; mientras la Suave Patria en tórrido festín —diría el poeta— en las casas seguía la vida con sus exigencias ordinarias, sus fiestas y tragedias, su bonanza o su tronar de dedos.

Al ubicar a la historia en esos términos, el Museo del Palacio ubica a los espectadores en una trama de acontecimientos que, en el momento mismo de la visita se siguen escribiendo. Es mirar y ser, simultáneamente, la Historia. Es vivirla y tomar conciencia de lo que nos corresponde en dicha trama.

A la vez, la misión del museo se complementa con la exposición del papel de nuestro estado en la construcción del país, del hito que no dejamos de ser tanto en la tragedia como en la épica nacional.

El poder de todos

Un aspecto importante del Museo del Palacio estriba precisamente en el lugar donde está ubicado, la planta baja del Palacio de Gobierno. La ubicación es significativa porque uno de los tópicos del recinto tiene que ver con los usos y la dinámica del poder político, ámbito en el que se teje la conformación de una entidad.

De allí que alrededor de todo el museo esté rodeado por pequñas placas en las que se enlista a los gobernadores de la entidad en los diversos periodos en que se dividen los módulos. De allí que las vitrinas finales estén dedicadas a gobernadores de Coahuila en el pasado reciente.

No obstante, se reitera, la numerosa colección de objetos cotidianos parece expresarnos que el auténtico poder político no reside del todo en nuestros representantes, sino en la gente, en los poseedores de dichos objetos.

En los juegos y láminas que hablan de la producción económica que desarrolló el estado, se expresan convicciones ajenas a las instituciones políticas que hicieron la diferencia en materia económica, y una sociedad dispuesta a continuar ese camino de desarrollo y mejora de condiciones.

En los videos que representan la construcción del Ateneo Fuente u otros recintos de importancia en el estado, quedan manifiestas las colectividades que hicieron posible en el estado una dinámica cultural, que cimentaron tradiciones y erigieron ciudades.

Además el museo se complementa con una sala de exposiciones temporales destinada a la difusión del arte coahuilense, donde asistimos a otra forma del poder: la de la belleza. El mismo tema se expresa en los caminos de la plástica, que tiene cabida en esta sala.

En la inauguración del recinto, el gobernador Humberto Moreira afirmó: “Este museo lo visitarán quienes son nuestro futuro, las niñas y los niños de Coahuila, donde aprenderán que el poder sirve para servir”.

Dicho objetivo se cumple. Los niños no sólo aprenden que el poder sirve para servir, sino que también lo abandonan con la sospecha de que el poder está en sus manos y en la voluntad de quienes los rodean.

Recorrido audiovisual

Además de las colecciones de objetos, un agregado que enfatiza la vida de este museo son sus dispositivos multimedia, que ubican al recinto como un espacio de avanzada.

Quizá el que más llama la atención es el ubicado en el módulo sobre la Revolución y el porfiriato, con el que se explica el establecimiento del sistema ferroviario en Coahuila: el fragmento de un riel sirve de piso al visitante, mientras de frente atestigua la llegada de la locomotora, proyectada en una pantalla.

Otro video que capta la atención es el que ilustra la fundación y diseño del Ateneo Fuente, institución fundamental de la cultura coahuilense. Este se ubica en el tercer módulo, correspondiente a la Reforma.

Asimismo, a lo largo de todas las salas hay pequeñas estaciones con juegos interactivos dedicados especialmente para los pequeños. Un memorama virtual, por ejemplo, presenta a los chicos y a los grandes personajes del estado. En otro dispositivo se puede realizar un recorrido por las estaciones de tren en Coahuila, y por medio del recorrido se ilustran los diferentes productos y servicios de algunos municipios.

Todos estos dispositivos están a la orden de quien quiera usarlos, todos con sencillas instrucciones y divertidos diseños.

Coahuila en la historia

El museo está dividido en cinco módulos temáticos correspondientes a grandes momentos históricos del país. El primero, y a manera de bienvenida, ubica a Coahuila en el magno escenario de la América prehispánica.

Por medio de placas, ilustraciones y textos, el visitante recorre el catálogo de civilizaciones indígenas originarias o inmigrantes; vemos también el posible ordenamiento geopolítico anterior a la llegada de los españoles, donde tribus norteamericanas colindan con las mesoamericanas sin destino manifiesto de por medio.

A continuación encontramos una vitrina con objetos de la sociedad virreinal ya apostada en el noreste, bajo el nombre de Nueva Extremadura.

Enseguida encontramos más vitrinas que dan fe de las metamorfosis de Coahuila. La bandera de Coahuila y Texas en un extremo, del otro un facsimilar del documento que deslinda a Coahuila de Nuevo León, son mudos testimonios de los procesos que consolidaron a la entidad.

El siguiente módulo, al centro del recinto, repasa los antecedentes y el paso de la Revolución Mexicana en una exposición que muestra al estado como incubador de la gesta. En una esquina iluminada encontramos la efigie del “Barón de Cuatrociénegas” sentado a su escritorio (el original), como si en ese momento estuviese despachando.

La última sala muestra el desarrollo de Coahuila en el pasado inmediato y el presente. Atestiguamos los episodios que han conducido al estado a su posicionamiento nacional y global, en todos los rubros.

Asimismo, este módulo se complementa con un catálogo de objetos personales pertenecientes a gobernadores del estado, objetos que nos permiten ver el temperamento y el carácter desnudo de nuestros dirigentes, sin investiduras. Así como en los otros módulos se instala la idea de que el ciudadano común hace la historia.
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