Saltillo, Coah.- José Luis, Rafael, Rumualda, Elda, Felipa, Dora, Miroslava, Miriam, Don Chilo, Perlita, Sadoc, y la pequeña Angélica son parte de las historias que han estrujado el corazón de los saltillenses para pedir su solidaridad en medio de las enfermedades que a diario tratan de librar.

En marzo de 2011 Zócalo Saltillo decidió emprender un proyecto junto con asociaciones civiles que atienden casos de salud invitando a Grupo de Apoyo a Pacientes con Insuficiencia Renal (GAPIR), Grupo Múltiple Esclerosis Tiempo de Aprender (META), Asociación de Pacientes con Lupus, Grupo Reto y La Rueda, Sólo por Ayudar, a difundir los casos de la gente que más necesita apoyo dentro de sus organismos para crear cadenas de solidaridad a través de este medio de comunicación.

Por medio de Historias que Mueven, el objetivo ha sido generar en los lectores de Zócalo Saltillo el amor al prójimo, pero también que tomen conciencia sobre enfermedades crónico-degenerativas que, si son identificadas a tiempo, las personas pueden tener calidad de vida en casos como el cáncer de mama o cérvico-uterino, en los de esclerosis múltiple, de insuficiencia renal o de lupus.

LOS CASOS

A lo largo de las páginas las familias de José Luis y de Rafael, quienes padecen esclerosis múltiple, relataron cómo les cambió la vida a estos dos hombres, quienes a causa de la enfermedad que poco a poco los fue discapacitando perdieron su trabajo y la oportunidad de seguir dirigiendo su familia.

La señora, Elda quien padece cáncer cérvico-uterino, dio el ejemplo de la tenacidad de una mujer que se aferra a la vida por sus pequeñas niñas y se ocupa de vender nopalitos para subsistir; mientras que la señora Rumualda se debate entre la vida la muerte a causa del cáncer de mama, rogándole a Dios piedad para su familia, pues su esposo también es víctima del enfisema pulmonar y son padres de un pequeño al que no quieren abandonar.

La señora Felipa, Dora y la joven Miroslava son mujeres con insuficiencia renal, quienes dependen de tratamientos de diálisis o hemodiálisis para seguir viviendo y desafortunadamente carecen de seguridad médica. Ellas, junto con sus familias, luchan a diario para conseguir una bolsa para diálisis o una sesión de hemodiálisis que, en el caso de Miroslava, es fundamental para que llegue estable a su trasplante de riñón, pues a sus 19 años es candidata y se encuentra en una lista de espera.

Miriam es otra joven marcada por la enfermedad conocida como lupus eritematosa, que afecta las articulaciones (y a menudo puede confundirse con artritis reumatoide), padecimiento que no le ha permitido seguir su sueño de ser enfermera, pues apenas pudo terminar la secundaria y su madre, que trabaja día y noche, no puede costear los análisis y medicamentos que requiere para que la enfermedad no progrese.

Las historias no terminan. Don Chilo es un hombre que vive en un ejido de Ramos Arizpe; acostumbrado a la soledad y al trabajo, lo único que necesita es una operación de rodilla para seguir labrando el campo y mantenerse.

Por su parte, Perlita y Sadoc, quienes padecen parálisis cerebral infantil, requieren una operación en sus rodillas para cumplir el sueño de caminar y no depender de nadie más, sueño que podría ser realidad si tuvieran los recursos necesarios para ser intervenidos, pues ya existen especialistas voluntarios que pueden hacer el sueño realidad.

Finalmente Angélica es la protagonista más pequeña de todas las historias que Zócalo ha presentado. A sus cuatro años ha ganado la batalla en 12 cirugías de columna vertebral que especialistas en el Hospital Shriners, en el Distrito Federal, le han realizado para que pueda crecer; sin embargo, su madre busca ayuda para trasladarla cada tres meses, pues cuando la enfermedad de la niña se complica debe viajar hasta dos veces o más en este transcurso, haciendo difícil cada viaje por el alto costo de los pasajes.

LA ESPERANZA

Zócalo hace un llamado a las organizaciones no gubernamentales, a las autoridades y a sus lectores a solidarizarse con las historias que se han publicado y las que seguirán apareciendo en nuestras páginas, pues al ser enfermedades crónico-degenerativas siempre necesitarán un apoyo fuerte para mejorar su calidad de vida.

Al mismo tiempo, agradece la luz de esperanza que han significado diversas instituciones educativas que han donado su tiempo y su profesionalismo para apoyar, como la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Coahuila y al Escuela Normal Regional de Especialización.

El agradecimiento se extiende para el Banco de Alimentos de Saltillo, organismo que, por medio de su programa Ángeles, atenderá la problemática alimenticia de algunos pacientes que desgraciadamente viven en pobreza extrema.

Esta empresa editorial agradece también a instituciones que filantrópicamente han apoyado, como la Comunidad Cristiana de México, que además de donativos de tratamiento, ha llevado ese apoyo espiritual que en tiempo de enfermedad un paciente necesita; así como al presidente de la Canaco Saltillo, Raúl González, quien ha participado otorgando donativos especiales, así como a grupos de personas que se han unido a las causas de asociaciones, como META Coahuila, quienes ya cuentan con un patronato.

Historias que Mueven agradece los lazos entre los organismos no gubernamentales, pero sobre todo a las familias y a los pacientes que han compartido su vida a través de las líneas que aquí se pueden leer y que, desafiando su enfermedad, se atreven a contar la realidad por la que atraviesan convirtiéndose en un grito desesperado de ayuda que seguirá siendo motor para otorgar el espacio a los hermanos más necesitados que quieren ser escuchados.
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