Rebeca Guerrero Saucedo, coordinadora de este programa, afirmó que en la gran mayoría de los hogares ambos padres se ven en la necesidad de trabajar, por lo que los hijos crecen prácticamente solos y sin que nadie les preste atención, siendo esta la principal causa de que se haya incrementado el índice de menores embarazadas al no haber nadie que las oriente.
Las estadísticas señalan que las edades de las jovencitas que hoy se enfrentan al difícil reto de asumir una obligación, ya sea durante un embarazo o bien por tener que hacerse cargo de un hijo, son de 13 a 17 años, por lo que aún no están preparadas ni física ni emocionalmente para enfrentar esta responsabilidad, por lo que dejan atrás los sueños e ilusiones propios de su edad.
Parte de la ayuda que la dependencia les ofrece, es integrarlas a cada uno de los programas que se llevan a cabo a fin de que aprendan un oficio que les permita sacar a sus hijos adelante y ofrecerles una mejor calidad de vida, además se les brinda atención médica y psicológica para que superen sus traumas y comiencen a madurar por el bien de ellas mismas y de sus criaturas.
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