Aracely Gallegos | Nydia Zul | Saltillo, Coah.- Subir a un autobús de pasajeros para cometer cualquier tipo de ilícito es cosa fácil, pues las centrales de autobuses no cuentan con las suficientes medidas de seguridad para los viajeros. Aunque hay detector de metales, éste suena ante el paso de todas las personas y no sólo cuando se portan armas u otros objetos metálicos.

EN BREVE

» Algunas líneas no hacen paradas en puntos intermedios después de las 9:00 de la noche.

» Otras medidas que llevan a cabo es no vender a los menores de 16 años algún boleto, ni tampoco a las personas con aliento alcohólico ni a las que presenten alguna alteración.

» Sólo la central camionera del sur de la ciudad cuenta con detector de metales, pero en realidad no sirve de mucho.

» Las líneas no venden boletos a los menores de 16 años, ni tampoco a las personas con aliento alcohólico o que presenten alguna alteración.
En la terminal del sur de Saltillo hay cámaras de vigilancia, pero no hay personal de seguridad, o al menos no está muy a la vista y no se revisa el equipaje de los viajeros.

Esto pone en evidencia la facilidad con la que se pueden cometer hasta homicidios como en el que perdió la vida Bartolomé Andrés Galván Morales y las graves lesiones que tienen en riesgo la vida de Ángel Mario Carrillo Medina.

Ambos fueron atacados por un sujeto que abordó el camión de la línea Coahuilense en que viajaban y les disparó a quemarropa.

En la Central de Autobuses cualquiera puede comprar un boleto y aunque los vendedores piden el nombre del pasajero, no solicitan ninguna identificación para comprobar que se trata de dicha persona.

Además de las pocas medidas de seguridad en las terminales, es común que los choferes de autobuses se paren en rancherías o en la carretera a subir pasaje.

Alejandro Martínez, empleado de la línea Estrella Blanca, confirmó que las maletas no son revisadas y que sólo se ha colocado el detector de metales, aunque éste suena ante el paso de toda la gente.

Comentó que hay cuatro guardias de seguridad, pero no están muy a la vista como para que el pasaje se siente más protegido por ellos.

Usuarios entrevistados aseguran que en realidad no perciben que haya medidas suficientes para proteger su integridad.

“Pues yo no veo ningún policía, le gente entra y sale del andén con boleto o sin boleto y creo que deberían revisarlos más”, comentó Jorge Torres.

En el mismo sentido, Fernando Mendiola dijo que la reducción en el espacio de la Central de Autobuses provoca la aglomeración de viajeros y a pesar de eso no hay guardias de seguridad ni en el interior o el exterior del inmueble.

IGUAL PASA EN MINICENTRALES

Mientras que la Central de Autobuses de Saltillo cuenta con pocas medidas de seguridad, en las mini centrales éstas de plano no existen, ya que no cuentan con algún vigilante que esté al pendiente de las maletas y objetos que transportarán las personas.

En la minicentral de Ramos, ubicada en el bulevar Manuel Acuña y la carretera Monterrey-Saltillo, no se cuenta con disposiciones de seguridad e incluso no se tiene algún detector de metales para la revisión de los artículos.

Una de las medidas de seguridad que se está implementando es que después de las 20:00 horas ya no se tiene venta intermedia en el autobús que tiene como destino la ciudad de Monclova, y por la noche no se realizan paradas en ningún poblado, según lo mencionó el vendedor de boletos Juan Cortés.

“El último autobús que va para Monterrey es a las 9:10 y ese sí tiene venta intermedia”, agregó.

Otras medidas que llevan a cabo es no vender a los menores de 16 años algún boleto, ni tampoco a las personas con aliento alcohólico ni a las que presenten alguna alteración.

Los destinos más son comunes en esta mini central son Monterrey y Monclova, además de algunos puntos intermedios.

Por último, Cortés comentó que en caso de instalar algún detector de metales en el lugar se reflejaría la molestia de las personas por los artículos de metal que se les puedan detectar, aunque reconoció que sería una buena medida de seguridad para ambos.

Diariamente cientos de personas utilizan los autobuses de pasajeros, ya sea para visitar algún lugar turístico o dirigirse a su lugar de origen, pero lamentablemente las centrales de autobuses no cuentan con medidas de seguridad tanto para su personal como para los usuarios.

Esto quedó de manifiesto con el ataque ocurrido contra Bartolomé Andrés Galván Morales y Ángel Mario Carrillo Medina, ambos de Saltillo y al parecer familiares de un alto funcionario, quienes fueron atacados por un desconocido que amagó con un arma al chofer José Padilla Meza para poder huir.

Las víctimas viajaban con destino a Múzquiz y abordaron la unidad en Saltillo, aunque se desconoce en qué lugar subió al camión el agresor, quien logró huir con rumbo desconocido.
Comparte ese artículo: Facebook Favicon Facebook Google Bookmarks Favicon Google Bookmarks Twitter Favicon Twitter YahooMyWeb Favicon YahooMyWeb
Comentarios