En entrevista con EL UNIVERSAL, vía correo electrónico desde Argelia, el autor de En busca de Klingsor y El fin de la locura espera que la canciller no niegue lo ocurrido con demasiado énfasis “para no poner en el trance de faltar a la verdad a otros funcionarios de la Secretaría de Relaciones Exteriores”.
Ayer este diario publicó que en pocos días la relación entre el escritor y la canciller se deterioró pues el pasado día 8 la secretaria Espinosa lo felicitó vía Twitter por haber sido distinguido con la Orden Isabel la Católica, que otroga el gobierno español, y él le respondió en tono amable llamándola “querida secretaria”.
Volpi asegura que la felicitación de Espinosa a través de Twitter fue una “doble ofensa”, misma que él respondió con “ironía”.
¿Está cerrado el diálogo con la canciller?
Durante tres semanas la canciller no accedió a conversar conmigo: supongo que ésa es la respuesta.
Si bien explica que el 4 de junio recibió la llamada del secretario de Espinosa, el 8 intercambió un comentario con ella a través de Twitter. Lo felicitó por la distinción española, usted se lo agradeció y le solicitó una cita para la siguiente semana. ¿Qué pasó? Hasta ese momento la relación parecía ser cordial, pese a saber de la cancelación.
Me pareció muy extraño que, tras avisarme por interpósita persona de la cancelación del puesto y negándose explícitamente a hablar conmigo, me felicitara en Twitter. Es de una doblez ofensiva. Por eso le contesté a su tuit, irónicamente, solicitándole una vez más una cita. Nunca tuve respuesta.
¿Podría precisar cuáles son los comentarios que, en su opinión, son los que incomodaron a la canciller?
Como he dicho, mis fuentes son absolutamente confiables, aunque no pueda revelar sus nombres: si cancelaron mi puesto por “opinar”, uno tiene que imaginar qué pasaría si alguien dice la verdad sobre la actitud de la canciller. Sé, por fuentes distintas y contrastadas, que ella afirmó que alguien con mis opiniones no podía representar a este gobierno en el exterior. Y que el “recorte presupuestal” es una falsedad. Tendría que preguntarle usted a la canciller Espinosa, entonces, cuáles son “mis opiniones” y por qué la llevaron a tomar esta decisión.
¿Cuáles eran las metas que buscaría en Italia?
Creo que ya no cabe hablar de planes para Italia en este momento.
¿Por qué es importante que haya un agregado cultural en Italia?
Son dos países que se caracterizan por su fuerza cultural centenaria; la cultura es la mejor cara de México en el mundo, sobre todo en momentos tan difíciles como éste, gracias a su pluralidad y su vitalidad. Independientemente de mi caso, es un despropósito que no haya agregado cultural de México en Italia.
Hace 10 años, recordará, hubo un debate acerca de si los escritores y artistas debían seguir teniendo las agregadurías o si debían ser otorgados a quienes tienen el servicio exterior de carrera. ¿Es un debate agotado?
América Latina mantiene una rica tradición de escritores y artistas en la diplomacia. Una tradición en la que no ha dejado de haber conflictos y problemas, pero que ha permitido enriquecer la promoción de su cultura en otros países. Ahora mismo Chile tiene como embajador en Francia a Jorge Edwards, como en nuestro caso lo fueron Paz, Fuentes, Del Paso (como cónsul general) o Pitol, por sólo mencionar algunos casos notables. Hay espléndidos funcionarios de carrera del Servicio Exterior Mexicano y también ha habido magníficos representantes de México que provienen de la literatura o el arte.
¿Le preocupa que la denuncia se preste a perspicacias, en el sentido de que podría tratarse de un, permítame por favor la expresión, berrinche suyo?
Siempre he sido mesurado y coherente con mis principios. Si me he atrevido a denunciar este caso, es porque estoy seguro de que he dicho la verdad. Y la canciller lo sabe tan bien como yo. Es natural que lo niegue, sólo espero que lo haga sin demasiado énfasis para no poner en el trance de faltar a la verdad a otros funcionarios de la SRE.
La denuncia es grave, ¿buscará llegar a otra instancia?
He dicho lo que tenía que decir. Sólo quiero agregar que tengo el más profundo respeto hacia los miembros del SEM y a los demás funcionarios de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Eso es todo.
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