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México, DF.- Hannibal Lecter es considerado como el Mejor Villano de la Historia del Cine por el American Film Institute. Y todo se lo debe a un mexicano.

En la introducción para la edición especial por el 25 aniversario de su libro “El Silencio de los Inocentes”, Thomas Harris reveló que se inspiró en un médico mexicano para crear al famoso psiquiatra caníbal.

El escritor cuenta que conoció al “Doctor Salazar” en una prisión de Monterrey, en 1960.

La historia

Harris tenía 23 años y trabajaba como reportero de la revista “Argosy”, que le encomendó entrevistar a Dykes Askew Simmons, un estadounidense sentenciado a pena de muerte por asesinar a tres personas.

Simmons era un enfermo mental e intentó escapar de la cárcel en complicidad con un guardia, quien al final lo traicionó, le robó su dinero y le disparó. Pero el convicto sobrevivió gracias al médico de la prisión.

“Ahí conocí al ‘Doctor Salazar’. Era un hombre pequeño, ágil y con cabello rojizo oscuro. Se paraba erguido y tenía cierta elegancia en su postura.

“Su ojos eran de color marrón con puntos grises, como pequeñas piedras”, describe Harris en su texto.

Cuando el escritor platicó con el mexicano, éste se mostró muy interesado en las motivaciones criminales de Simmons, quien tenía deformidades físicas (que no se especifican).


La personalidad

“El Doctor Salazar me preguntó: ‘¿Crees que Simmons fue atormentado en la escuela porque estaba desfigurado?’. Cuando le dije que sí, quiso saber si sus víctimas eran atractivas”, relata el autor.

Harris le cuestionó entonces al médico si creía que las víctimas lo habían provocado. Él le respondió que no, pero que al haber sido atormentado de niño, era más sencillo que él torturara a otros.

El novelista descubrió después que el hombre era en realidad un asesino que llevaba varios años preso.

“El doctor es un homicida. Como cirujano, él podía empaquetar a sus víctimas en cajas sorprendentemente pequeñas”, le contó un guardia. “Jamás va a abandonar este lugar. Está loco”.

Sin embargo, el “Doctor Salazar” era tan bueno en su profesión, que atendía a los reclusos y a pacientes externos.

Harris trató de recrear su experiencia con el mexicano al escribir “El Silencio de los Inocentes, lo que desembocó en la creación de la detective Clarice Starling”, quien visita una cárcel para hablar con un misterioso recluso experto en la mente criminal.

“¿A quién se supone que iba a ver en la celda? No era el ‘Doctor Salazar’, pero gracias a él pude crear a su colega, Hannibal Lecter”.

El escritor se enteró tiempo después de que el cirujano estuvo encerrado 20 años en el penal de Nuevo León y que, al término de su sentencia, se dedicó a ayudar a los ancianos de un barrio de Monterrey.

“Ahora lo dejaré en paz”, concluye el novelista, sin revelar el nombre real del mexicano.


El ‘real’ doctor Lecter

En 1961, el doctor Alfredo Ballí Treviño, se convirtió en el último mexicano en ser condenado a pena de muerte por el homicidio de Jesús Castillo Rangel.

También se le acusó de inhumación clandestina y de usurpación de profesión, pero su sentencia fue conmutada a 20 años en la cárcel del Topo Chico, en Nuevo León.

“Me tocó juzgar al doctor Ballí. Él era buena persona, daba consultas en el penal y hasta a gente de afuera”, recordó Marco Antonio Leija Moreno en entrevista con “Reforma” en 2009.

El captor del cirujano, Alejandro Garza Delgado, ex director de la Policía Judicial del Estado de Nuevo León, señaló en su momento que Ballí confesó que había degollado a su víctima con un bisturí, después la destazó y tiró su cuerpo debajo de un puente.

Los restos fueron hallados por el detective gracias a una vaca pinta que husmeaba el lugar donde estaba enterrado el cadáver.

Ballí, quien tras salir de prisión se dedicó a atender ancianos, falleció a inicios de 2009 a los 81 años.

“Pagué lo que tenía que pagar, ahora espero el castigo divino”, señaló el doctor en una entrevista.