Fernando Soska, del departamento de defensa civil, dijo que seis de las víctimas, incluidos tres niños, murieron en deslaves que enterraron sus casas bajo toneladas de escombros. Dos hombres murieron electrocutados por cables eléctricos caídos.
Soska dijo que las lluvias en el sur de Brasil han disminuido y que sólo 20 personas se han visto obligadas a salir de sus casas y buscar refugio con familiares.
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