Después del simulacro interno que se efectuó en la Planta 2, en donde se contó con la colaboración del Comité Local de Ayuda Mutua, específicamente Protección Civil y Bomberos, operativo que se extendió hasta los habitantes del fraccionamiento Calderón, Cervantes Vega, descartó la posibilidad de enfrentar una contingencia de tal magnitud debido al altos códigos de seguridad con que se maneja la empresa.
“El simulacro fue más para que la población entre en comunicación y empiece a acostumbrarse al riesgo y al cómo actuar, para elevar la conciencia y atención a la emergencia, de informarlos de la posibilidad del riesgo, ya que en realidad tenemos todo bien controlado, por lo que es muy improbable que suceda”, mencionó el entrevistado al hacer referencia a la supuesta fuga de ácido clorhídrico que genera una masa tóxica dentro de la empresa y que desató el simulacro.
Dijo que cada actividad de este tipo es importante por la información que desata, tal es el caso de la poca capacidad sonora de la alarma actual, puesto que los vecinos del fraccionamiento evacuado expresaron su inconformidad y miedo al confundir el sonido de la alarma con los ruidos diarios de la empresa, por lo que se tomó la determinación de cambiarla.
“En lo que va del año se ha invertido 4 ó 5 millones de dólares en equipos de detección y prevención, capacitación; además, todos los programas del Proyecto Fénix traen arraigado sistemas de detección y protección sofisticados, si la inversión es de 20 millones de dólares en un proyecto, le invertimos el 10 por ciento en elementos de seguridad”, dijo y finalizó al subrayar que la ciudadanía
debe estar plenamente segura de que se vela por sus seguridad.
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