Uno de los principales problemas que enfrentan los dos sectores es la falta de mantenimiento que se le ha dado al arroyo que separa a estas colonias; la maleza se encuentra visiblemente crecida y en muchos puntos el lecho se encuentra lleno de basura y animales muertos, ocasionando malos olores y la posible generación de un foco de infección.
“Nosotros tenemos que cruzar el arroyo, pero como está muy feo y peligroso preferimos bajar hasta la calle donde pasan los carros, que está como a cinco cuadras, en lugar de pasar por el puente que está casi terminando la colonia, porque sí es de cuidado”, expresa Claudia María Jaramillo, quien prefiere caminar y rodear todo el arroyo para llevar a su hija a la escuela.
La escasa vigilancia en las colonias provoca que cada vez sean más los jóvenes que se reúnen a rayar las paredes o consumir estupefacientes, al resguardo de las plantas del arroyo, según nos mencionaron los habitantes del sector.
“Pues aquí sí está peligroso, porque pasa uno y los pandilleros están abajo del puente drogándose”, comenta la señora Susana García Álvarez, quien es habitante del sector y se encuentra preocupada por la seguridad de los pequeños que tienen que trasladarse de una colonia a otra para asistir a la escuela, así como por los trabajadores que tienen que cruzar el puente a altas horas de la noche.
Otra de las necesidades urgentes de las colonias es el recarpeteo, que no se ha renovado desde hace ocho años, por lo que muchos tramos se encuentran seriamente dañados a causa del agua y el tiempo, por lo que es muy común que los autos caigan en los baches cuando circulan a exceso de velocidad, situación recurrente en el sector.
“Yo creo que deberían aprovechar que hay muchos terrenos baldíos para que hagan una placita o algo en donde los niños puedan jugar, porque luego andan en la calle toreando a los carros para poder jugar”, manifiesta García Álvarez.
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