Más que compilador y prologuista, Enrique Mijares, fue el elegido por González Dávila, antes de morir, para realizar esta ardua tarea, pero tuvieron que pasar ocho años para que el dramaturgo duranguense pudiera cumplirla.
Y es aquí donde entra el Instituto Coahuilense de Cultura, quien se dio a la tarea de editar esta obra, reconociendo así “a un autor marginal que retrata el lado oscuro de la realidad”, lanzando así un llamado hacia la dramaturgia, según comentó Miguel Gaona, coordinador del área de Literatura del Icocult.
González Dávila, quien pasó su infancia y primera adolescencia en Sabinas, Coahuila, “inauguró una nueva poética” con la obra “Las Perlas de la Virgen”, un realismo virtual en el que predomina “la segmentación, los códigos y la simulación electrónica”, entre otros elementos.
Un diálogo permanente, ininterrumpido, eso es para Enrique Mijares la colección de las 25 obras inagotables de González
Dávila.
El primer tomo de “Diálogo Incorrupto” fue presentado el domingo pasado en el patio del Instituto Coahuilense de Cultura, dando así un paso en el largo camino que implica el estudio de la obra de este autor.
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