Saltillo, Coah.- “¡No nos vamos a rajar; vamos a seguir tocando puertas, porque si me rajo yo, se nos cae él”, dice Arturo Moreno, quien busca desesperadamente apoyo para conseguir el tratamiento de quimioterapias que necesita su hijo Jonathan, porque desde los 15 años sufre a causa del cáncer.

Desde su cama, recostado en un viejo colchón que a veces le causa dolor por lo desgastado que está, Jonathan Moreno cuenta que el cáncer avanzó silenciosamente y no dio muestra de su presencia hasta que le identificaron un tumor en uno de sus testículos.

Cumplía los 15 años y terminaba la secundaria cuando su vida cambió radicalmente. Desde entonces el tumor no se ha detenido para robarle su juventud; ahora ha invadido su estómago y uno de su riñones.

“Me la paso casi todo el día acostado, porque no me puedo parar. Veo la tele o me pongo a jugar con un juego que me prestó un amigo para que me entretuviera”, relata.

María Araceli Tovar, su madre, dice que Jonathan sólo se levanta para ir al baño o para comer, pues está debilitado y en los últimos seis meses ha bajado casi 20 kilos, ya queda muy poco de aquel joven activo que le gustaba jugar futbol o ayudar a su padre.

“Él siempre fue muy trabajador; era el que le ayudaba a su papá, todavía en enero le estaba echando ganas trabajando”, dice la mujer mientras carga al más pequeño de sus tres hijos.

Serán casi tres años de lucha porque la familia no tiene los recursos necesarios para atender la salud del joven; en cambio, él cuando pudo aceptó la responsabilidad de ayudarle en la obra a su padre para llevar el pan a la mesa.

“Hemos batallado en todo lo económico, en los estudios, en los medicamentos que son tan caros; por ejemplo, ahorita necesitamos uno que cuesta casi 9 mil pesos para que siga con sus quimioterapias, y ahora hasta la botana ha faltado porque no he tenido trabajo”, comenta el padre del joven.

Menciona que la Asociación Niños con Leucemia lo había apoyado con medicamentos, pero desafortunadamente esta ocasión, por falta de recursos y cierre de año, no le pudieron dar las dosis que requiere.

Desde hace casi dos semanas que el padre de Jonathan no ha salido a conseguir trabajo en la obra porque se levanta a tocar las puertas de instituciones para conseguir la medicina que ayude a su hijo, pero la respuesta ha sido negativa, y en cambio el hambre se ha apoderado de la pequeña vivienda que habitan en la colonia Nueva Tlaxcala.

Pese a las malas noticias, en la casa de Jonathan se respira el optimismo, un ambiente limpio y de luz, porque sus padres están convencidos de que es difícil, pero no imposible, conseguir el tratamiento que requieren… los sostiene una fe inquebrantable.

“No nos soltamos de la mano del de allá arriba, de Jesucristo, del papá grande de nosotros”, dice Arturo, el jefe de familia, mientras voltea hacia el pequeño altar que está en el cuarto de su hijo.

» Si usted puede ayudar a la familia de Jonathan, comuníquese al celular 844 808 21 93 o acuda personalmente a la casa del joven, calle Tadeo Sewotli, Manzana 27, Lote 2, colonia Nueva Tlaxcala.
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