Un portavoz del ejército israelí confirmó este nuevo acto de vandalismo, y precisó que "unos cuarenta árboles" fueron quemados y arrancados cerca del pueblo de Shuweikeh, al sur de Hebrón.
Los colonos extremistas practican una política de represalias, llamada "el precio a pagar", que consiste en vengarse cada vez que son víctimas de atentados o las autoridades israelíes toman medidas que consideran hostiles a la colonización.
Un colono israelí y su niño de 18 meses murieron el pasado viernes en un accidente de coche provocado por las pedradas de unos palestinos en la zona de Hebrón, según la policía israelí.
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