Ciudad de México.- Los mercados accionarios mundiales siguieron ayer a la baja, aunque se recuperaron de las pérdidas previas o las minimizaron como sucedió con los indicadores estadunidenses.

El promedio industrial Dow Jones cayó 0.90 por ciento, a 11 mil 139.30 unidades, en tanto el índice S&P 500 descendió 0.74 por ciento, a mil 165.24 enteros.

En tanto, el índice Nasdaq perdió 0.26 por ciento y se colocó en los dos mil 473.83 unidades.

A pesar de los desplomes en el país vecino, la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) se mostró fuerte y concluyó con un avance de 1.65 por ciento, con lo cual el índice se estableció en 34 mil 439.34 unidades.

Parte del avance se debió a compras de oportunidad, luego de la fuerte pérdida de la sesión previa, donde los mercados líderes se desplomaron.

Además, los inversionistas recibieron con agrado el dato del sector servicios de Estados Unidos, el cual repuntó de manera inesperada el mes pasado y rompió una racha de tres meses de menor crecimiento.

Sin embargo, aún hay dudas con respecto a la economía estadunidense.

La semana pasada, datos oficiales mostraron que los empleadores del país no crearon ningún puesto de trabajo en agosto, dejando la tasa de desocupación en 9.1 por ciento.

Con lo que respecta a Wall Street, el comportamiento fue negativo, con lo que acumuló tres jornadas consecutivas de retrocesos.

A contracorriente

A pesar de las pérdidas de los mercados internacionales, ante las expectativas de una recesión global, la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) cerró la sesión con un firme avance.

El índice líder de la plaza bursátil mexicana, el IPC, subió 1.65 por ciento para ubicarse en 34 mil 439 puntos.

Parte del avance se debió a compras de oportunidad, luego de la fuerte pérdida de la sesión previa.

Además, los inversionistas recibieron con agrado el dato del sector servicios de Estados Unidos, el cual repuntó de manera inesperada el mes pasado y rompió una racha de tres meses de menor crecimiento.

El indicador del Instituto de Gerencia y Abastecimiento (ISM, por sus siglas en inglés) era una razón para sentirse mejor, dijeron analistas, ya que sugirió que los consumidores estaban mejor de lo que algunos pensaban en medio de un supuesto estancamiento de la economía.

El índice de gerentes de compra (PMI) del ISM en servicios subió a 53.3 puntos en agosto, desde un mínimo de 17 meses de 52.7 enteros de julio.

Economistas esperaban una lectura de 51.0 puntos.

Una cifra por encima de 50 indica expansión.

Sin embargo, aún hay dudas con respecto a la economía estadunidense.

La semana pasada, datos oficiales mostraron que los empleadores del país no crearon ningún puesto de trabajo en agosto, dejando la tasa de desocupación en 9.1 por ciento.

Pesimismo mundial

Con lo que respecta a Wall Street, el comportamiento fue negativo, con lo que acumuló tres jornadas consecutivas de retrocesos.

Las acciones de los grandes bancos de Estados Unidos figuraron entre las que registraron mayores caídas, por temores a que los prestamistas se enfrenten a una creciente lista de demandas relacionadas con las hipotecas.

La semana pasada, la Agencia Federal de Financiación Inmobiliaria demandó a 17 grandes bancos estadunidenses por los bonos respaldados por hipotecas de alto riesgo.

Así, el promedio industrial Dow Jones cayó 0.90 por ciento a 11 mil 139.30 unidades, en tanto el índice S&P 500 descendió 0.74 por ciento a mil 165.24 enteros.

En tanto, el índice Nasdaq perdió 0.26 por ciento y se colocó en dos mil 473.83 unidades.

Siguiendo la misma tendencia, las acciones europeas tocaron su nivel más bajo en más de dos años, por los temores a que las diferencias políticas estén exacerbando la crisis de deuda de la zona euro y a que grandes economías se encaminen a una recesión.

Así como en Wall Street, el sector financiero fue de los más castigados.

Materias primas

Las turbulencias internacionales también hicieron eco en el precio de los metales preciosos.

El oro al contado en Estados Unidos subió a un máximo histórico de más de mil 920 dólares la onza, después de que el Banco Nacional de Suiza fijó una tasa cambiaria límite para el apreciado franco contra el euro para evitar una recesión.

Sin embargo, al cierre los futuros de oro para diciembre terminaron en mil 869.90 dólares la onza, con un descenso de 0.2 por ciento.

Por su parte, el petróleo Brent subió, luego de tres sesiones consecutivas de bajas, ante una estrechez de suministros, la incertidumbre por el petróleo libio y la amenaza de nuevas tormentas tropicales.

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