Puerto Principe.- Está sorprendiendo a sus médicos la joven de 16 años que estuvo cerca de la muerte pero logró sobrevivir entre una montaña de escombros en Puerto Príncipe.

Más de dos semanas después de que el terremoto derribó su escuela —y un día después de que fue extraída de las ruinas de una casa— Darlene Etienne estaba el jueves comiendo yogurt, hablando y recuperando su fuerza.

"Estamos muy sorprendidos del hecho de que siga con vida", dijo la doctora Evelyne Lambert, que la está atendiendo en un navío-hospital francés frente a la costa.

Una que no parecía sorprendida era la madre de la joven, una vendedora de arroz y vegetales de bajos ingresos.

"Nunca pensé que estaba muerta", dijo Kerline Dorcant, de 39 años, a The Associated Press. "Siempre pensé que estaba viva".

¿Por qué?

"Es Dios" que escucha las incesantes oraciones de una madre, señaló.

Y el hermano mayor de Darlene, Preslin, añadió: "Creo que ella tiene un Dios especial".

El sorprendente rescate de la estudiante de secundaria, por un equipo francés de búsqueda que se negó a volver a casa cuando otros sí lo hicieron, ofreció un destello de alegría en esta ciudad doliente, donde incontables personas quedaron sepultadas bajo un paisaje de concreto, madera y metal destrozados.

Están entre aproximadamente 200.000 muertos por el terremoto en Haití, incluyendo a 150.000 que las autoridades haitianas dicen fueron enterrados en forma anónima en fosas comunes.

Topadoras del ejército estadounidense excavaron en esos escombros el jueves, derribando muros endebles y comenzando a despejar las ruinas en Puerto Príncipe, donde tal vez el 90% de las construcciones fueron destruidas o quedaron dañadas en el sismo del 12 de enero.

Apenas a una cuadra de distancia, saqueadores armados con mazos estaban desbaratando lo que quedaba de las tiendas en la Rue de Cesar, yendóse de ahí con todo tipo de bienes, desde dulces hasta perfume.

Entre las decenas de miles de sobrevivientes, la desesperación ha crecido a diario a medida que un enorme esfuerzo global de ayuda se ha topado con cuellos de botella en la transportación aérea, marítima y por tierra, con saqueos y otros problemas de seguridad que han estado afectando las entregas masivas de alimentos. La coordinación sigue siendo un problema, dejando grandes huecos en la distribución de comida.

El Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas dice que ha entregado más de cuatro millones de raciones, equivalentes a más de 13 millones de comidas, a unas 500.000 personas. Pero pronostica que dos millones de haitianos necesitan apoyo alimentario, desde ahora y hasta diciembre.

Aproximadamente un millón de personas desplazadas por el movimiento telúrico sobreviven ahora debajo de plásticos, cartón, cobertores u otros objetos que les dan escasa protección en las calles y plazas de la ciudad, y también necesitan 200.000 carpas tamaño familiar como una solución a corto plazo, dicen expertos internacionales.

La Organización Internacional para la Migración, que se encarga de atender a las personas desplazadas dentro de sus mismos países en todo el mundo, sólo tenía 10.000 carpas en Haití antes del terremoto y trabaja con urgencia para llevar más.

"Las necesidades siguen siendo superiores a la respuesta", dijo esa agencia humanitaria de la ONU.

Darlene Etienne fue extraída el miércoles de los escombros de la casa de su primo, cerca de las ruinas de la escuela St. Gerard. Fue trasladada a toda prisa a un hospital de campo francés y de allí al navío-hospital Siroco.

"Al principio estaba en muy malas condiciones, pero ahora ha sido estabilizada", dijo Lambert, diciéndole a la AP que Darlene estaba bebiendo agua y ya había comido yogurt y vegetales molidos. Indicó que la joven tenía 90% de posibilidades de sobrevivir.

"Darlene es una dama muy fuerte", dijo su hermano mayor, Preslin, de 18 años, a la AP. Y "muy inteligente en la escuela", agregó.

Darlene, la segunda de tres hijos, había dejado a su familia por primera vez apenas nueve días antes del terremoto de 7 grados de magnitud, viajando los 65 kilómetros (40 millas) desde Marchant Dessalines, su poblado natal al norte de la capital, para vivir con su primo y su esposa mientras ella asistía a la secundaria.

Randall Packer, profesor de biología en la Universidad George Washington y experto en equilibrio de sales y agua, dijo que la juventud de Darlene "definitivamente estuvo de su lado porque somos mucho más resistentes a esa edad".

Mientras tanto, los rescatistas franceses volvieron a salir el jueves a la pesadilla que son las calles de Puerto Príncipe, en su continua búsqueda de vidas por salvar.
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