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Saltillo, Coah.- Bailarines que parecían volar, la plástica de las escenas, un escenario que otorgaba magia a la vista del espectador y la música de Tchaikovski, lograron como resultado una composición estética en la presentación de “El Cascanueces” con el Ballet Nacional de Rusia.

Enmarcado por la víspera de la Navidad, el espectáculo se presentó en Saltillo, el domingo, en dos funciones, en las cuales se ocuparon tres cuartas partes de las localidades del Teatro de la Ciudad Fernando Soler.

Los movimientos coreografiados durante cada trazo escénico destacaron por su exactitud, mismos que estuvieron bajo la dirección de Lev Ivanov.

La dirección general de “El Cascanueces” corrió a cargo de la estrella del bolshoi Viatcheslav Gordeev, en el espectáculo cuyo libretista coreográfico es Marius Petipá.

NAVIDAD Y FANTASÍA

La historia comienza en la casa de la familia Stavhlbaum, la cual se prepara para la fiesta de Navidad, Clara, su hermano Fritz y sus padres están celebrando la noche cuando entra a escena el padrino Herr Drosselmeyer con un saco de regalos.

De pronto la carita de la niña, triste por no recibir regalos, se torna en una sonrisa, pues el padrino aún tiene más obsequios y uno de ellos es para Clara, un cascanueces en forma de soldado.

La pequeña, emocionada, juega con él, pero la envidia de su hermano Fritz hace que el juguete se rompa, entonces la pequeña vuelve a sentirse triste.

Llegada la noche, Clara se acerca al pino, en donde dejó su cascanueces; el sueño la atrapa y se queda dormida y es ahí donde se imagina que el árbol de Navidad crece y en escena el efecto es real.

La fantasía fue una constante en esta puesta, donde los bailarines, la escenografía en cuarta dimensión y el marco de la música de Tchaicovski hacen creer que la magia sí existe.
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