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Monclova, Coah.-Enmedio de dolor y tristeza fue despedida por sus familiares la pequeña Lizbeth Berenice, quien a sus 7 meses de edad fue asesinada por su padre, José Carlos Ovalle Velázquez.

Con la ausencia de sus progenitores, que se encuentran a disposición de las autoridades, la niña fue velada en la funeraria de la Sección 288, donde acompañada de abuelos y tías fue sepultada en el Panteón Sagrado Corazón al mediodía de ayer.

Durante el sepelio las expresiones de impotencia ante el crimen de la bebé no se hicieron esperar, pues ambas familias se reclamaban la actitud tan cobarde de sus hijos que terminó en esta desgracia.

Minutos antes de depositarla en su última morada, entre llantos y sollozos los familiares se acercaron al ataúd para ver a la pequeña y no pudieron evitar culpar a los padres de su muerte.

“¿Por qué hijo mío, por qué hiciste esto? La niña no tenía culpa de nada, era inocente; ¿por qué permitiste esto Señor¿, ¿por qué te llevas a un angelito?, la queríamos mucho.

¿Por qué te hicieron esto, chiquita?; ahora tendrás que pagar lo que hiciste, hijo”, se lamentaba la señora Juanita Agustina Velázquez López entre desgarrador llanto.

Indignadas con los aberrantes hechos, ambas familias confirmaron que la pareja vivía muy mal e incluso trataban mal a la niña, ni siquiera la cuidaban, ya que era común que se emborracharan y posiblemente hasta consumieran drogas desde hace casi un año que vivían juntos.

Juanita Velázquez López, tía de José Carlos, refirió que en los próximos días ella sería la madrina de Lizbeth Berenice, nombre que le pondrían porque aún no estaba registrada, y lamentó que no llegara ese día.

Dijo que su sobrino, de oficio albañil, conoció a Silvia María en los camiones, pues solía pasear en las diferentes rutas, y a pesar de la diferencia de edad posiblemente se enamoraron o tal vez sólo unieron sus vidas para no estar solos, sin embargo, nunca se les vio una vida feliz.

“Yo muchas veces tuve la idea de ir al DIF para que les quitaran a la niña, pues nunca la cuidaban, pero no hice nada; los dos son responsables de lo que pasó y ahora tendrán que recibir su castigo. No entiendo cómo Silvia pudo permitir tantas cosas y no hacer nada, lamentablemente ni siquiera pudo ver a su hija por última vez”, reveló.

Cabe recordar que la niña murió por asfixia cuando su padre le introdujo sus dedos en la boca hasta llegar a la garganta para intentar callarla porque lloraba mucho.