El fraccionamiento Paseos Kabah II, en la supermanzana 223, es un lugar solitario, las calles, casi desiertas, rodean pequeños grupos habitacionales aquí y allá, de no ser por el ruido de los vehículos que transitan por la avenida Jacinto Canek, la calle Cecilio Chi, con la que cruza, estaría completamente en silencio.
Sobre la calle Cecilio Chi, están estacionadas tres camionetas azul con blanco, los números 5594, 5634 y 5461 adornan los vehículos y los elementos policiales, 10 aproximadamente, están igualmente detenidos en el lugar, al menos hasta que llegue el Servicio Médico Forense (Semefo) para llevarse el cuerpo de Carl Andrew, un inglés de 32 años que se quitó la vida.
"¿Ustedes son de la prensa?", pregunta una rolliza señora con actitud amenazante, su mirada oculta tras unas oscuras gafas y su rostro firme y decidido, la suposición es corroborada con su petición: "Les pido que tengan respeto y no saquen una foto del fallecido", está harta. Harta de la falta de respeto, de la sangre y de la vulgarización y deshumanización con que los hechos son tratados y afectan a familias enteras.
Carl era epiléptico, tenia ataques de vez en cuando, llegó a Cancún a probar suerte y una amiga suya, quien ahora viste playera gris y pantalones cortos blancos, decidió prestarle el domicilio en el que ahora yace el cuerpo suspendido de quien en vida trabajara vendiendo tiempos compartidos.
Una cuerda de hamaca amarrada en la pared convirtió a Carl en la cuarta persona en perder la vida de esta forma en lo que va de diciembre, apenas tres horas antes se reportó la tercera. Quizá sean las fiestas decembrinas, la falta de afecto familiar o incluso el clima, lo cierto es que diciembre es un mes de suicidios. Carl había ido a una posada el viernes, tomó unas copas y a una de sus pocas amigas en Cancún, tiene unos cinco amigos en la ciudad, no le gusto la idea, discutieron...esa fue la última vez que lo vieron con vida. El blanco de las paredes en la casa 2 del lote 9 fue lo último que vio.
Demasio Miranda Torres, fue la tercera persona en quitarse la vida esta navidad, era tabasqueño y tenía 35 años, de él no se sabe mucho, pero su depresión era evidente, como la que los amigos de Carl vieron. Demasio llevaba dos días sin ir a trabajar, no salía de su casa en la supermanzana 64: vivía en una cuartería. Fue encontrado a las 10 horas, en vida era albañil.
Los suicidios eran casos aislados, hoy han incrementado a la misma velocidad que las tasas de desempleo y la pobre calidad de vida de quienes viven en las periferias: pocos reportes de suicidios se dan en el centro de la ciudad.
Con estas dos muertes la cifra de suicidios en lo que va del año aumenta a 61.
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