La ocupación permite la instalación en las favelas de Unidades de Policía Pacificadora (UPP), con policías entrenados para tratar con comunidades regidas durante años por narcotraficantes o milicias paramilitares, y el acceso de los habitantes a servicios como saneamiento básico o recolección de basura.
Rio de Janeiro cuenta con unas mil barriadas instaladas en las laderas de los cerros, donde habita un tercio de la población total. Desde 2008, cuando el gobierno de Rio comenzó la "pacificación" esa zonas, ha instalado 19 UPP. Pero su meta es instalar 21 más para 2014, antes del Mundial. Cada unidad puede atender varios barrios.
"No podemos dejar de arrebatar territorio (a los delincuentes)", aseguró el gobernador del estado, Sergio Cabral. "Ese programa está planificado y va a ser cumplido. El plan de 40 UPP está en condiciones de realizarse. Y así será hecho", afirmó.
Según la prensa brasileña, el próximo objetivo sería la ocupación del Complexo da Maré, cerca del aeropuerto internacional de Rio y de la ruta a Sao Paulo, un grupo de 16 barriadas con 130 mil habitantes en 800 mil metros cuadrados, donde se refugian delincuentes escapados de otras favelas pacificadas. La policía ya ocupó hace unos meses la favela de Mangueira, mejorando así la seguridad en los alrededores del estadio de Maracaná, donde se jugará la final del Mundial de fútbol.
La Rocinha, el otro día
Unos 170 hombres ya comenzaron este lunes una limpieza a fondo de Rocinha y sus vecinas, que durará una semana. El desafío para el Estado es mejorar el servicio de recolección de basura en esta mini ciudad laberíntica, así como subir al cerro los servicios de agua, saneamiento e iluminación. "La Rocinha es una ciudad que creció de manera no planificada, escarpada y con poquísimas vías de acceso a camiones y equipamientos. Establecer un nuevo esquema (para su limpieza) exigirá empeño", admitió Carlos Roberto Osorio, secretario municipal de Servicios Públicos, al diario O Globo.
Tras las ocupaciones del domingo, la policía encontró un cementerio clandestino en la selva tropical que rodea la favela de Chácara do Céu, sobre el Atlántico. Además, incautó 100 tipos de armas entre fusiles, bazucas, granadas, pistolas, escopetas, y cerca de una tonelada de drogas. En total, seis personas fueron presas.
Además, la policía encontró en Rocinha las casas de los jefes narcos Nem y Peixe, arrestados el jueves cuando intentaban escapar. Por fuera, la de Sandro Luiz de Paula Amorim, alias Peixe (Pez), parece una barraca pobre como las demás. Por dentro, se esconden ambientes con aire acondicionado, una piscina, bañera con hidromasaje, churrasquera y hasta un gran acuario lleno de peces multicolores en el living, haciendo honor a su nombre. Todo indica que Peixe se fugó a las corridas: los cuartos de sus hijas tienen los juguetes tirados, la heladera está llena de cerveza y en la mesa de luz junto a su cama ha quedado olvidado El arte de la guerra, del chino Sun Tzu.
Antonio Francisco Bonfim Lopes, alias Nem, reveló que pagaba la mitad de lo que ganaba por el narcotráfico en sobornos a policías. El secretario de Seguridad del estado de Rio, José Mariano Beltrame, comentó el lunes que le pedirán ayuda para identificarlos.
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