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Ciudad de México.- En los últimos cinco años, en Chihuahua se han destinado tres mil 526 millones de pesos en 14 programas de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) dirigidos a la población vulnerable, según datos de la delegación de la dependencia federal.

Una tercera parte, es decir, mil 200 millones de pesos, se han destinado específicamente a los 16 municipios serranos de Chihuahua considerados como los de mayor marginación, colindantes con Durango y Sinaloa de acuerdo con Arturo Fuentes, delegado de Sedesol.

Cada tres o cuatro años, el rarámuri Alejandro Nevárez y sus ocho hermanos tenían que apretujar la panza para resistir las semanas que les esperaban comiendo sólo tortillas.

Hoy, la emergencia que se enfrenta en la Sierra Tarahumara no es más que una calca de lo que vivieron los Nevárez hace más de 25 años en la pequeña comunidad de San Ignacio de Arareco y de lo que padecieron también sus antepasados.

La ancestral hambre que se pasea por las comunidades de la Sierra Tarahumara tiene una explicación: una incapacidad, igual de histórica, de los gobiernos para atacar las causas y no sólo atender la emergencia, afirma Rodrigo Llaguno, presidente la Fundación Tarahumara José A. Llaguno.

Tan es así que de nuevo este año 325 mil serranos, de ellos más de cien mil indígenas, la mayoría rarámuri, están siendo afectados por la peor sequía registrada en los últimos 70 años, que acabó con el maíz y el frijol de temporal; y hasta con la mariguana.

Eso, más la atípica helada que cayó en febrero, destruyendo el pasto y dejando sin que comer también al ganado, tiene en serios aprietos a toda la región, por lo menos, de aquí a octubre cuando vuelva a ser tiempo de cosecha. Y eso, si llueve.

“En abril, mayo y junio vendrá lo peor, porque son las fechas en que más se carece de alimentos”, advierte el rarámuri Alejandro.

“De relumbrón”

Mientras, para atender la sequía, el gobierno federal destinó a través de todas sus dependencias 945 millones de pesos para los 24 municipios de la región, menos de lo que gastó en la construcción del tan polémico Monumento del Bicentenario, La Estela de Luz, que rebasó los mil millones de pesos, cifra que el gobierno de la entidad estima que se requiere para enfrentar la escasez de alimentos en la sierra de Chihuahua.

“Lo que hemos visto con gente nuestra en la sierra es básicamente que el dinero se utiliza para cuestiones alimenticias y para ayudas del campo; para preparación de la siembra para la próxima temporada o ayuda para compra de fertilizantes, pero la idea es que van a atacar el problema por encimita, la lógica desde el otro punto de vista sería que se invirtiera mucho más en educación, en centros de capacitación agropecuaria o en entrenar agrónomos de la misma región”, advierte Rodrigo Llaguno de la Fundación Tarahumara.

Pero como invertir en ello luciría hasta dentro de diez o 15 años, los gobiernos han optado por los programas de relumbrón, situación que amenaza todavía más en épocas electorales, explicó.

Preparan a abogados

Para Rodrigo Llaguno, presidente de la Fundación que trabaja desde hace más de dos décadas en la Sierra Tarahumara, la clave para cortar de tajo con la problemática está en fortalecer la capacidad de gestión de los indígenas.

Actualmente, la fundación está apoyando a cuatro estudiantes de la carrera de Derecho, que pronto se convertirán en abogados rarámuri, con capacidad para defender los derechos de sus comunidades.

Ahora mismo ya se tiene a un ingeniero agrónomo. Se trata de Alejandro Nevárez, aquel rarámuri que de pequeñito, junto con sus hermanos no tenía de otra, que aguantarse el hambre.

Hoy, a sus 32 años, trabaja en la fundación y regresa a casa con los suyos para motivarlos a estudiar y terminar una carrera.

Se salvó de morir de desnutrición y no quiere que las próximas generaciones de niñas y niños indígenas sigan teniendo como hasta ahora, tres veces más probabilidades de morir antes de los cincos años que los menores no indígenas.

“Las despensas no solucionan el problema, son cosas que se dan y en un momento se acaban, sólo son para atacar una emergencia de momento y luego de nuevo nos olvidan. Se necesita mucho más que eso en las comunidades, es importante mejorar las técnicas de cultivo y el aprovechamiento de agua, por ejemplo”, explicó el agrónomo rarámuri.

La lucha de cárteles perjudica a la etnia

La confrontación entre el cártel de Sinaloa que dirige Joaquín El Chapo Guzmán Loera contra el cártel de Juárez que encabeza Vicente Carrillo El Viceroy ha perjudicado la sobrevivencia de los habitantes de la Sierra Tarahumara, indicó Rodrigo Llaguno, presidente de la Fundación Tarahumara José A. Llaguno.

La disputa del territorio entre los cárteles del narcotráfico de Sinaloa y Juárez ha provocado que la Sierra Tarahumara se convierta en una especie de campo de batalla.

Señaló que, por miedo, hay quienes han dejado de sembrar, lo que provoca la pérdida de lo que les daba para vivir al menos un año.

La violencia que se vive en el estado de Chihuahua ha sido generada por la pugna del territorio entre los dos cárteles del narcotráfico, situación que ha convertido a toda la entidad, incluyendo la Sierra Tarahumara, en zonas de alta violencia donde se asesinan a decenas de personas que han trabajado para los cárteles.

Entre las personas asesinadas en esa entidad, la Fiscalía de Justicia del estado precisó que de enero del 2007 a julio del 2011 han fallecido 320 rarámuri a manos del crimen organizado.

De acuerdo con el gobierno de la entidad, alrededor de mil 700 indígenas han sido atendidos en centros de rehabilitación por consumo de enervantes y alcaloides.

El gobierno de la entidad cuenta además con estadísticas que señalan que la comunidad rarámuri en Chihuahua ha tenido que emplearse en las grandes ciudades de la entidad para ganar entre los 10 y 40 pesos diarios.

Mientras, en las comunidades de la Sierra Tarahumara, les rentan sus parcelas para el cultivo de enervantes, dándoles entre 25 mil y 30 mil pesos por temporada, de acuerdo con Rodrigo Llaguno, presidente la Fundación Tarahumara José A. Llaguno.

Esta vez, debido a la sequía, ni de eso podrán beneficiarse.
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