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Monclova Coah.- Pola Inés, alias “Poli”, de 38 años, es una mujer felizmente casada. Madre de cinco hijos, dos de ellas de su segunda pareja de quien se separó después de cinco años de pleitos y violencia familiar.

En su infancia, “Poli” fue víctima de abuso sexual de parte de su padrastro, de lo cual asegura su madre se percató pero no hizo nada, experiencia que marcó su vida.

Ahora trabaja en una fábrica de pantalones en la ciudad donde también trabaja su hija mayor y todos los días junto con su familia se esfuerza por ser feliz.

En el Día Internacional de la Mujer “Poli” reflexiona sobre lo duro que es la vida para las mujeres más aún cuando se nace sin una figura paterna que las respalde moral y económicamente.

“Trabajé muy chica, dejé la escuela, porque salirme de casa era la felicidad, quería trabajar, ser independiente, pero mi mamá no me dejó porque necesitaba dinero para la casa”, recuerda.

“Como a los 16 años tuve mi primer pareja, duré dos años con él pero yo era una muchacha con muchos miedos, sólo aceptaba besos y abrazos, si me tocaba yo sentía los tocamientos de mi padrastro y lo perdí por miedo, él se consiguió otra y se casó”, recuerda.

“Luego me junté con otro, viví cinco años con él, es el papá de mis dos hijas mayores, ellas son mi alegría, a quienes amo y son lo mejor de la vida, me separé por pleitos, golpes y todo y después de un tiempo conocí a mi esposo y me enamoré”, confiesa.

“Me engañó hace como once años, nos dejó un tiempo y ocho meses después regresó y nos casamos, de él tengo tres hijos y mira a mis hijas como si fueran sus hijas”, platicó.

“Poli” en particular, todos los días hace una doble jornada para lo cual se levanta desde las 5:00 de la mañana. Trabaja en la fábrica de 7:00 de la mañana a 5:00 de la tarde y luego debe regresar a su hogar para atender a su familia, sus cinco hijos y su esposo que trabaja en la obra y en ocasiones dura sin trabajo hasta 15 días.

“Regresamos de trabajar y lo primero que hago es respirar cinco minutos pero después hay que revisar tareas, platicar con los hijos y hacer la cena”, platica.

Pero “Poli” está agradecida con Dios por la vida que le dio, dice que a pesar de todo no cambiaría ninguna de las cosas que le sucedieron porque no estaría donde hoy está, ni tendría lo que ahora tiene.

Recordó el tiempo en que su padrastro se propasó con ella con el conocimiento de su mamá que no hizo nada, pesadilla que terminó hasta que su padrastro dejó a su mamá enferma.

En el Día Internacional de la Mujer, la ama de casa y operaria del sector oriente, está convencida de que hoy en día una mujer no se debe dejar manipular ni por cariño, ni por compasión, ni por dinero.

“Ahorita estamos bien, mi marido creo que después de tantas cosas cambió, cuando no lavaba ni un calcetín ahora hay veces que hasta se pone y lava la ropa de los niños, creo que ahora sí ambos trabajamos por un mismo objetivo, yo la verdad le doy gracias a Dios por la vida, por ser mujer, por lo vivido, por mis hijos”, finalizó.
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