México, DF.- Marta María Sahagún Jiménez es reconocida como una mujer ambiciosa, capaz de todo. Tanto que a pesar de haber sido educada en un ambiente familiar y religioso sumamente conservador, nunca se detuvo para utilizar todos los instrumentos que tenía a la mano, incluso la brujería, hasta conseguir el poder que deseaba.

A pesar de su formación sumamente conservadora, la ex primera dama no tuvo empacho en acercarse a la corriente del new age y, aún más, en practicar la brujería, con tal de escalar los peldaños del poder. Su acercamiento al new age y a la corriente de la superación personal se dio mediante uno de sus autores favoritos, Deepak Chopra, médico hindú que ha escrito sobre espiritualidad y sobre el poder de la mente en la curación médica. En uno de sus libros, “Las Siete Leyes Espirituales”, Chopra mezcla la física cuántica y las escrituras tradicionales indias como el Ayurveda, los Vedanta y el Bhagavad Gita.

Chopra asegura haber descubierto el secreto para convertir los sueños en realidad: basta seguir, asegura, las siete enseñanzas o principios con los que se puede alcanzar el éxito, tanto material como espiritual, en todas las áreas de la vida. Éstas son la ley de la potencialidad pura; la ley de dar; la ley del karma o de causa y efecto; la ley del menor esfuerzo; la ley de la intención y el deseo; la ley del desapego, y la ley del dharma o propósito de la vida.

Chopra, según su biografía oficial, a principios de la década de 1980 se incorporó al movimiento religioso de la meditación trascendental, liderado por el Maharishi Mahesh Yogi, el mismo a quien seguía el ex gobernador de Tamaulipas, Manuel Cavazos Lerma.

Mezclando los principios católicos del sacrificio y los de Deepak Chopra, Marta Sahagún hacía gala de su tenacidad y entrega, primero en Comunicación Social del Gobierno de Guanajuato y luego en la residencia oficial de Los Pinos. Siempre, por supuesto, al lado de Vicente Fox, junto a quien le gustaba practicar otras artes: el esoterismo y la brujería.

BRUJA CONOCIDA

Olga Wornat, la polémica periodista argentina, en su libro “La Jefa”, retrata un episodio que nos proporciona el primer dato sobre las prácticas de Marta, un dato que nunca fue desmentido ni por quien se convirtió en la pareja del Presidente ni por éste. Aunque Marta ya era la esposa de Fox y tenía una enorme influencia en la toma de decisiones de su marido, no lograba deshacerse de los celos que la atormentaban cuando pensaba en los colaboradores cercanos al presidente y en Lillian de la Concha, ex esposa del mandatario.

Una noche de fines de diciembre de 1997 llegó a su casa después de pasar la tarde con Vicente. El ranchero le había jurado que con Lillian no tenía nada más que ver, que estaban divorciados y que si llegaba a ser Presidente, ella iba a trabajar con él, en un lugar de importancia. La amaba; era feliz. Igual había problemas. Los amigos de Vicente Fox la odiaban y hacían todo lo posible por quitársela de encima. Sobre todo Lino Korrodi y José Luis González y una parte del gabinete de Guanajuato. Un día Tere (su peluquera y la mujer de más confianza) fue testigo de una hemorragia que atacó a Marta, producto de los disgustos y el estrés por los cuentos que “esa gente” metía en la cabeza de Fox.

Sin embargo, estaba segura, con esa convicción que le daba la fe religiosa, las recetas mágicas de los libros new age y los de Deepak Chopra, de que sería ganadora. Se sentía a un paso de la puerta grande. Un día trajo a una bruja de Salamanca que le habían recomendado como “muy buena”. La mujer llegó a su despacho y permaneció —según testigos— toda la tarde. Marta consiguió fotografías de José Luis, “El Bigotón”, González, y de Lillian, sus enemigos más importantes. Se encerraron en el baño con Gina Morris y allá permanecieron haciendo todo lo que la mujer les indicaba, mientras desde afuera se olía a humareda que se filtraba

por debajo de la puerta de la habitación. “Hicieron una fogata con las fotos de los dos”.

Uno de los trabajos que Marta pidió consistió en poner sobre las fotos de sus enemigos una tarántula viva, la cual era ensartada a la imagen y quemada junto con ésta, recuerda un ex asesor de Sahagún, quien ha pedido reservar su nombre.

Los enemigos de Marta fueron muriendo uno a uno o haciéndose a un lado en el camino que llevaría a Fox hasta la Presidencia de la República.

LAS VITAMINAS DEL PRESIDENTE

En una de estas ocasiones, narra un ex colaborador de Marta que pidió el anonimato, cansada de los nulos resultados, la vocera presidencial le pidió a un brujo, el “Padre Campos” que le diera un remedio definitivo porque veía que Fox no se decidía a casarse.

Fue entonces que el “Padre Campos” le pidió 20 mil pesos para traerle una pócima especial. Días después regresó con una botella de plástico y un líquido, pero le pidió a Marta que le diera muestras de su sangre y algunos cabellos de sus partes íntimas para hacerlos polvo y agregárselos a la pócima. Cuando ya tenía todo se lo entregó y le pidió que le diera unas gotas diarias al Presidente. Fue precisamente el 2 de julio de 2001, a las 8 de la mañana, cuando el juez vigésimo séptimo del Registro Civil, Gustavo Lugo Monroy, celebró el casamiento civil de Vicente Fox y Marta Sahagún.

Marta estaba radiante. Había conseguido su propósito pese al rechazo de los hijos de Fox, principalmente de Ana Cristina, con la que no podía verse ni en pintura. Ahora pedía a todos que la llamaran Marta Sahagún de Fox.

No obstante, lo alcanzado no era suficiente para sus ambiciones.

Fue entonces cuando quiso subir un peldaño más: como hemos dicho, Marta deseaba la candidatura a la Presidencia de la República. Para ello impulsó su propio proyecto a través de la Fundación Vamos México, además de relacionarse con diversos personajes muy poderosos, principalmente, con una mujer que tiene mucho dinero e influencia política, una dama a la que también le gusta la brujería, como vimos en capítulos anteriores: Elba Esther Gordillo.

Un ex funcionario de la residencia oficial de Los Pinos, quien también pidió conservar el anonimato, asegura que la maestra Gordillo era una de las personas que más visitaba a Marta, quien la consultaba tanto para cuestiones públicas como para asuntos privados.

Por teléfono le hablaba todos los días para consultarla y cada vez que se veían se abrazaban con tanta emoción que soltaban lágrimas. Cuando se veían en Los Pinos se metían a solas en la cabaña presidencial. Algunas veces la maestra llegaba con gente, hasta un brujo santero le llevó.

La maestra Gordillo ayudó a Marta a realizar su famosa “Guía Para Padres de Familia”, de la que se editaron 75 millones de ejemplares para las escuelas básicas. También le propuso asesores para apuntalar la Fundación Vamos México, entre ellos José Antonio Sosa Plata. Pero sobre todo, Gordillo la ayudaría a dominar al Presidente de la República.

Con Fox, la maestra hizo uno de sus mejores trabajos, nadie puede negar cómo se veía el Presidente antes y cómo se le veía después, tenía una mirada perdida y manifestaba una posición inferior y dependiente de Marta.

La relación entre ambas mujeres no sólo fue política, Elba Esther buscó la forma de acercarse a Martha y le hizo una “radiografía espiritual” —igual que con Ernesto Zedillo—, gracias a la cual pudo saber cuáles eran sus mayores aspiraciones y sus más graves debilidades. Se dio cuenta de que lo que quería era casarse con Fox y de ahí se agarró.

La primera plática que tuvieron duró como 12 horas y Elba Esther le dijo que si quería tener controlado a Fox le podía ayudar, que le diera partes de su ropa y de su cuerpo para hacerle un trabajo. Tengo entendido que se fueron juntas a Marruecos y que Elba Esther introdujo a Marta Sahagún en la práctica de la brujería. Y como son iguales de ambiciosas, pues se conectaron muy bien.

Sin embargo, a Marta las cosas no le salieron como esperaba.

El gobierno de Fox resultó ser un fracaso, el cambio nunca llegó, las reformas estructurales nunca se aprobaron y sus frases, que como candidato habían sido un éxito, como presidente fueron una más de sus deficiencias.

Esta señora hizo sus cosas, sus trabajos de hechicería pero, obviamente, no tiene el nivel de concepción ni de fuerza que tiene Elba Esther para esas cosas malignas y las cosas le reventaron.

SECRETO DE ESTADO

En una ficha confidencial, elaborada por el Centro de Inteligencia y Seguridad Nacional (Cisen), en la que se cuenta su historia personal, familiar y política, su perfil psicológico es definido como el de una mujer “soñadora, insegura, crédula”. Desde el principio, el expediente destaca los “puntos débiles” de Marta: su tendencia al “misticismo religioso” y su “ambición política creciente”. De sus “puntos fuertes” resaltan que es una mujer “tenaz, resistente y perseverante”.

INCREDULIDAD

Los rituales que Marta hacía en la residencia presidencial eran tan evidentes que un día los hijos de Vicente Fox escribieron una carta en la que le relataban a su padre todos los rituales y las brujerías que su enamorada estaba haciendo. Dicha carta nunca fue entregada porque algunos ex funcionarios de Los Pinos conocieron de su existencia y recomendaron a los infantes que se olvidaran del asunto: su padre, seguramente, no les iba a creer.