Infobae / Corea.- El dictador Kim Jong-il consumía grandes cantidades del cognac más caro del mundo y llevaba una vida de playboy, en contraste con la hambruna que sufre su pueblo. Hasta filmó la versión de Godzilla en coreano.

Kim Jong-il nunca reguló sus gastos a pesar de administrar un país en el que murieron más de dos millones de personas de hambre desde 1990 al presente.

Su pasión era el cine. Distintos informantes dieron cuenta de una colección de más de 20.000 películas. Era fanático de James Bond.

Su locura por el séptimo lo llevó a secuestrar por ocho años a una actriz norcoreano y a su marido para que filmen para él. Hicieron "Pulgasari", una suerte de Godzilla pero en coreano.


Sus grandes desfiles militares hicieron historia. En cada uno de ellos participaron más de 20 mil personas con coreografías humanas dignas de Hollywood, siempre con un gran retrato suyo de fondo.

Llevó una vida de playboy. Tenía una troupe de 2000 bailarinas, todas adolescentes. Cuando llegaban a los 25 años, debían jubilarse. A esto sumaba su colección de autos caros y el gasto en US$ 800.000 por año en el cognac Henessey, uno de los más caros del mundo.

Se casó tres veces. La primera vez con una actriz y la tercera con una bailarina. Tuvo 7 hijos (tres varones y cuatro mujeres)

La mano de hierro era impiadosa. El régimen comunista ejecutó en noviembre de 2010 al ex director de Finanzas del Partido de los Trabajadores, Pak Nam-gi, a quien responsabilizó por el fracaso de la reforma monetaria que llevó a la revaluación de la moneda local, el won.

Pak Nam-gi fue ejecutado "por arruinar deliberadamente la economía nacional".

Pak, de 77 años, fue destituido por el número uno norcoreano, Kim Jong-il, tras la revaluación del won, en noviembre, que provocó un alza en los precios, agravó la escasez de alimentos y provocó disturbios en el país contra el Gobierno.

No tiene título de presidente. Al igual que otros dictadores, buscó un nombre para perpetuarse en el tiempo. Era llamado el "querido líder" aunque sólo ostentaba el cargo de secretario general del Partido de los Trabajadores.

Otra de sus características son los anteojos negros. Siempre los mismos, en cualquier momento del día.

No le gustaba su baja estatura. Por eso, usaba grandes tacos en sus zapatos para parecer más alto y con más poder.
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