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Revista Visión Saltillo | Paola Aguirre Praga | Alejandro Rodríguez | Nunca analizó las consecuencias. Karina sólo llevaba una idea en la mente: vengar la infidelidad de Rodolfo, su pareja desde hacía dos años.

“Yo tenía la relación perfecta, imagínate que tenía el novio ideal, hasta que lo descubrí pintándome el cuerno, y me dio tanto coraje, que dije ‘esto no se va a quedar así’”.

Fueron días de tristeza, impotencia y dolor invisibles porque decidió ocultarle a su pareja que le había encontrado mensajes de la chica con quien la engañaba, y también eligió no decirle que su prima lo había visto estacionado en un coche desconocido con una mujer desconocida.

“Claro que yo me quería morir, no quería nada ya, ni me quería despertar, porque tenía ganas de agarrármelo a cachetadas, pero me aguanté, como dicen ‘el que ríe, al último ríe mejor’”.

Sábado. Saltillo. Karina se bañó, se planchó el cabello. Se vistió con el pantalón más ajustado que tiene y que resalta las curvas de su delgado cuerpo. También se puso una blusa escotada y zapatos de tacón que acostumbra usar, aunque se le cansen las pantorrillas.

“Es fecha que no me acuerdo bien, yo creo que por nervios o algo. Yo me fui con mis amigas, ya lo tenía planeado, no sabía ni quién iba a ser la víctima”, dice entre risas.

Pero lo consiguió, logró calmarse la ansiedad y aligerar el coraje que tenía contra Rodolfo por lo que le había hecho. Mientras intimaba con un hombre mayor que había conocido aquella noche, le pagó con la misma moneda a su novio.

“¿Sabes qué es lo mejor? Que Rodolfo nunca, nunca se dio cuenta, yo terminé con él, ya no ando con él. Mmm, como hace unos tres meses y no se dio cuenta, esa de verdad fue mi venganza”.

Karina tiene 29 años, es educadora y se siente con ganas de conquistar al mundo. Extraña a su pareja, pero terminó con él porque ya no se entendían en ningún aspecto. Asegura que la infidelidad de ambos fue uno de los motivos, pero no el principal.

Casos así, crecen en Saltillo. Y no sólo en una relación de noviazgo, sino en los matrimonios, cada vez son más los que terminan por infidelidad. A partir de 2010 se derogó del Código Penal el artículo 327 y ahora el adulterio comprobado de manera casi “in fraganti” sólo es causal de divorcio.

En cifras recientes del INEGI se estima que en el 2011, 600 mil parejas se divorciaron por causa de una infidelidad en México, y en Coahuila, en los juzgados de lo Familiar, se eliminan por la vía civil de uno a dos trámites de este tipo.

La estadística no incluye la de la Oficialía Estatal del Registro Civil, que señala que en el 2010 se presentaron 2 mil 398 divorcios. Las cifras más altas se registran en Monclova, con 381 casos; Torreón, con 352; Saltillo, 318; Acuña, con 139; Frontera, con 126; Piedras Negras, con 152, y una población tan pequeña como Múzquiz tuvo 122 divorcios.

Hasta octubre de 2011 se presentan números menores en poblaciones como Saltillo, con 287 casos; Torreón, con 324; Monclova, 304; Acuña, 106; Frontera, 114; Piedras Negras, 117, y Múzquiz, con 73.

Los índices más bajos de divorcios con cero casos son Juárez y con un solo caso de divorcio en todo el año los municipios pequeños como Candela, Guerrero y Escobedo.

CAMBIA EL CONCEPTO

La infidelidad no es sólo cosa de hombres.

Muchas mujeres son infieles a sus parejas de vez en cuando, aunque contradictoriamente, digan estar enamoradas. Pero, a diferencia de ellos, cuando tienen aventuras fuera de su relación, no suelen buscar sexo, sino sentimientos.

El porqué y el cómo de la infidelidad, tanto femenina como masculina, ha sido objeto de estudio de muchos psicólogos e incluso, investigadores privados, uno de los gremios profesionales que más sabe del engaño, pero en Saltillo no ocurre así, pues es poca la información que se tiene sobre el tema.

Éstas y otras conclusiones fueron organizadas en un ejercicio periodístico realizado por Zócalo Saltillo con tres especialistas en psicología, a través de un foro temático en el que se abordó el panorama actual de la infidelidad y se delinearon las causas por las que la mujer engaña a su pareja.

Jezabel Sánchez, psicóloga y catedrática de la Universidad del Valle de México, campus Saltillo; la psicóloga académica Claudia Patricia de León y la psicóloga de la secundaria Margarita Maza de Juárez, Wendy Vázquez, hablaron sobre los motivos de la infidelidad, pero también opinaron bajo la óptica de la mujer.

¿PORQUÉ ENGAÑAR?

La mañana siguiente en que Karina había engañado a Rodolfo, su novio, se sintió culpable, pero bien. Recordó algunas imágenes de la noche anterior en su memoria y se dio cuenta de que el coraje había disminuido ligeramente.

Karina no se deja tomar fotos ni grabar, dice: “Te voy a contar porque, a quién le gusta que le descubran la infidelidad, aunque yo ya no ando con mi novio, pues no deja de ser importante para mí, no me arrepiento, porque él lo hizo primero”.

Bajo esta premisa con la que Karina se justifica, las expertas señalan que: “Para ellas, el tener una aventura extraconyugal o engañar a su novio no significa necesariamente mantener relaciones sexuales, sino que puede tratarse de algo puramente emocional e incluso, platónico.

Sin embargo, consideran engaño desear o querer a otra persona al margen de su pareja, lo que les hace sentir culpables”, explica Jezabel Sánchez.

“Desgraciadamente, los engaños son algo habitual en las parejas. Sin embargo, las mujeres tienen como argumento en su defensa que sus aventuras pueden, simplemente, ser relaciones afectivas sin contacto sexual, esto las lleva a la confusión”.

Puede incluso tratarse de algo platónico pero que, de alguna manera, ellas consideran traición hacia su pareja, porque lo ocultan.

“Y aunque haya sexo de por medio, también suele mezclarse con los sentimientos. Son pocas las mujeres que declaran abiertamente estar sólo motivadas por el sexo cuando son infieles”, opina Claudia Patricia de León.

Y es que, según describen las psicólogas, a las mujeres les cuesta mucho más dar el paso de acostarse con alguien, mientras que los hombres funcionan más bien a la inversa: sus relaciones extraconyugales suelen ser estrictamente sexuales, sin intención de ir a nada más, y suelen dejarse llevar por impulsos puramente físicos, sin pensar en las consecuencias que ello pueda tener.

“No suelen darle demasiada importancia a las aventuras y afirman seguir queriendo igual o sólo a sus parejas, pese a haberlas engañado”.

EL QUÉ DIRÁN

Una mujer casi siempre tiene en cuenta el daño a su pareja y su medio social, sobre todo “el qué dirán”, frente a la posibilidad de tener una aventura y, antes de tenerla, piensa en los fríamente en los “pros y los contras”.

Puede ser infiel de manera premeditada, organizada e incluso práctica, teniendo en cuenta, por ejemplo, si sus horarios o sus obligaciones se lo permiten.

Otro factor determinante que una mujer suele considerar antes de tener una aventura, es si su relación matrimonial le satisface. Generalmente, una mujer contenta con su pareja no tiene aventuras ni se deja tentar.

“Estamos ante una nueva etapa, ahora la mujer ya no es tan sumisa, las jóvenes, las chicas y las grandes ven más por ellas mismas, buscan su placer, satisfacer sus necesidades, pero también son indecisas y se justifican en muchas ocasiones, porque detrás de eso hay mucha inseguridad”, opina la psicóloga Wendy Vázquez.

Y es que una vez que una mujer ha establecido una relación duradera con una pareja con quien es socialmente monógama, la fidelidad sexual no es, necesariamente, ventajosa para ella, a menos que su pareja sea el mejor dotado genéticamente, o que el riesgo de ser infiel sea mayor que el beneficio. Así, desde un punto de vista evolutivo, considera la especialista, la mejor estrategia para una mujer sería buscar amantes con una carga genética distinta, si el riesgo fuese mínimo.

ELLAS, ¿MÁS INFIELES?

En México, la mujer es casi tan infiel como el hombre, y no sólo se relaciona con otra pareja por venganza, revancha o necesidad económica, sino también por apetito y deseo sexual, por buscar placer emocional y corporal, según investigaciones del Instituto Nacional de Psiquiatría.

Alfredo Whaley, terapeuta familiar de la Clínica de Género y Sexualidad del Instituto Nacional de Psiquiatría, explicó que de acuerdo con las investigaciones, en el país siete de 10 mujeres han sido infieles, y se registran casos en los que lo han sido durante todo el matrimonio.

En los hombres, las estadísticas se elevan a nueve de cada 10.

“Por cuestiones culturales, se piensa que los hombres son más infieles que las mujeres, pero eso no es necesariamente real, ellas, sobre todo cuando tienen entre 30 y 40 años, pueden engañar a su pareja cuando se sienten insatisfechas.

“Tenemos muy arraigada la imagen de la madre santa, de la esposa sacrificada, fiel y que no pide nada, estilo Sara García, situación que no existe desde la liberación femenina, y menos en la época actual”, sostuvo el experto.

En la cultura mexicana, añadió, se sabe más de la infidelidad masculina “porque somos más fanfarrones, nos gusta difundir nuestras relaciones extramaritales, en cambio, las mujeres son más reservadas, discretas, y muchas veces el marido tarda muchos años en descubrir el engaño, a veces nunca lo descubre”.

CASOS DOCUMENTADOS

En entrevista, Whaley detalló que a su consultorio han llegado mujeres que han sido infieles desde que eran novias. “Tengo una paciente que ha engañado al marido desde hace 20 años, con diversos amantes, porque su pareja no la complace sexualmente… Un día llegó desconsolada porque uno de sus amantes se murió, a los meses se buscó a otro, y el marido al parecer ha preferido no darse cuenta”, explicó.

El psiquiatra agregó que en su consultorio recibió a una pareja porque la mujer estaba destrozada, con una fuerte depresión que espantó al marido; la razón fue que el compadre terminó con ella, tras 16 años de relación, porque ya estaba cansado de reunirse cada domingo, durante cumpleaños y parrilladas, con sus respectivas parejas e hijos, como si nada pasara.

“Como la mujer estaba devastada, lloraba a la menor provocación, el marido espantado la llevó al instituto y luego me preguntó qué tenía y, aunque no le mentí ni le dije toda la verdad, relacioné su depresión con cambios hormonales. A mí no me toca decirle que su mujer lo engaña”, precisó.

La infidelidad es común en la clase política, refirió Whaley, por lo regularlos matrimonios son una simulación, sólo se reúnen cuando hay actos oficiales. “Sabemos de historias de ex presidentes que llegan al poder con su pareja, fingen ser un matrimonio feliz, y al final del mandato terminan por divorciarse”.

TOQUE FEMENINO


Entre hombres y mujeres existen ciertas diferencias, como el hecho de que el varón tiende a buscar más una satisfacción genital, mientras que ellas hacen acompañar sus deseos sexuales con romanticismo.

Un hombre, por ejemplo, comete infidelidad ocasional durante las fiestas de fin de año, con alguna compañera o una sexoservidora.

“Cuando el hombre decide vincularse románticamente con otra mujer es que dentro de su matrimonio vive un infierno, hay desamor y una relación muy complicada”, describió Whaley.

Pero cuando la mujer es infiel, por lo regular no busca un sexoservidor ni relaciones de horas, normalmente se refugia en los brazos de un conocido. “Las mujeres infieles son finas, no caen en los trucos cínicos e inverosímiles de los hombres. Ellas dicen que van al gimnasio y van, sólo ocultan que ahí se encuentran con su amante”.

La infidelidad, concluyó Whaley, forma parte de la condición humana, y pretender que el matrimonio es para toda la vida, un compromiso monógamo, es una realidad que vive una minoría entre los mexicanos casados, unidos o vinculados por el noviazgo.

INFIDELIDAD CIBERNETICA


De acuerdo con datos proporcionados por la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), existe actualmente un boom con cerca de 72 mil usuarios que utilizan redes sociales para uso informativo, pero también para el personal, incluso el tener una infidelidad, por creer que virtualmente no serán descubiertos.

Mientras que en otros países de América la proporción de mujeres inscritas a los portales donde se consigue pareja, en relación con la de los hombres es de 30%, en México es de 40%. Cifra que se contempla alcanzará el 50% durante el primer trimestre del 2012.

El promedio de edad de las mexicanas con aventuras extramaritales es el más bajo en la región, con una media de 30 años. En tanto que en Brasil están entre 33 y 34 años, y en Estados Unidos, 36.

Una de las características que hace más atractivo este tipo de portales para las mujeres es la suscripción de manera gratuita, pero para los hombres tiene un costo.

En Saltillo, opinan las expertas, ha ido al alza la infidelidad de las mujeres por condiciones sociales, sin embargo, son pocos los estudios que se tienen en esta área, pero los índices se miden con el análisis de casos frecuentes en los que la mujer protagoniza las rupturas amorosas por ser responsable de una infidelidad, especialmente vía Internet.

“Actualmente existen otras formas de ser infiel, si partimos de la idea de la infidelidad con el pensamiento tenemos al Facebook, al Twitter, al Messenger como primera herramienta”, señala la catedrática de la UVM.

De vez en cuando las parejas que se encapsulan en las rutinas son las que recurren en mayor medida al uso de las redes sociales, pero en la mayoría de los casos es la mujer quien conoce a la perfección las ventajas, como los mensajes privados, a los que sólo ella tiene acceso.

“Tomando en cuenta que ahorita se tiene acceso directo a este tipo de redes, desde el celular, pues vemos que la mujer puede estar en el trabajo, pero envía mensajes de texto y de las redes con su amante, y nadie la puede descubrir; igual los hombres, la diferencia es que la mujer tiene más dominio de la tecnología, tanto en la computadora como en su celular”, explican las especialistas.

La confidencialidad –pues no se utilizan nombres reales y la navegación por estos sitios– no deja rastro, y el hecho de contactar con personas que buscan lo mismo que ellas, es decir atención emocional, son los aspectos más valorados por los usuarios, que antes no frecuentaban este tipo de páginas de Internet.

“En este aspecto, también vemos que es muy fácil porque en las redes incluso la mujer se siente protegida, sabe que conoce más cómo funcionan, que es mas difícil que el marido ande buscando en su celular porque esta tarea es muy común en las mujeres”, señaló la especialista.